Manuel Antonio Ramírez Torres
Jamás pensé que Daniel Ortega Saavedra le tuviera tanto miedo a Herty Lewites Rodríguez como para inhibirlo como posible candidato a presidente en las primarias del FSLN.
Llama poderosamente la atención la terquedad de Daniel y parece que lo que busca no es la Presidencia de la República ni el bienestar del pueblo nicaragüense, sino su propio lucro personal y el de sus allegados.
Se le olvida a Daniel que de no ser por el generoso pueblo que ofrendó miles de vidas en la lucha insurreccional él no tendría el poder que tiene ahora con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Obviar a la gran base sandinista sólo puede asegurar que muchos militantes que propugnamos por un sandinismo honesto, democrático y participativo, luchemos por liberar a nuestro partido de los oportunistas que lo tienen secuestrado.
En el partido sandinista somos más de 600 mil militantes, afiliados y simpatizantes y no sólo el grupo que rodea al comandante Ortega. Yo fui admirador de Daniel Ortega Saavedra en la década de los ochenta (de lo cual no me arrepiento). Hoy, sin embargo, reprocho que descarte a Herty Lewites como posible contrincante en la primarias del FSLN.
¿Miedo a perder qué? Su lugar en la historia nicaragüense será de ingrata recordación por su sed insaciable de poder y riquezas. A Daniel Ortega no le interesa ganar la Presidencia ni el propio partido como tal, mucho menos el futuro del pueblo nicaragüense.
Pobres de los tontos útiles que lo han endiosado. Con gente como ésa yo no comulgo.
Militante de Base del FSLN