Armando J. Mena Cuadra
El prestigioso (entre comillas) periódico LA PRENSA proclama que el doctor Arnoldo Alemán Lacayo no goza de derechos políticos ni ciudadanos. Al respecto quiero aclarar que no es cierta esa afirmación publicada en la página editorial, pues si bien Arnoldo Alemán permanece en situación de detención ésta no es firme ni definitiva.
En efecto la Constitución Política establece en su Artículo 34, que todo procesado tiene derecho en igualdad de condiciones a las siguientes garantías mínimas: 1) A que se presuma su inocencia mientras no se demuestre su culpabilidad conforme ley. 2) A ser juzgado sin dilaciones por tribunal establecido por la ley…
Mientras los tribunales superiores a los que está recurrida su sentencia no se pronuncien, su inocencia se sigue presumiendo. Aunque LA PRENSA no quiera. aunque los sabios que presumen conocer nuestro derecho digan lo contrario, Alemán está protegido por ese derecho del Artículo 34 Cn. La Ley se hace para cumplirse y no para ser objeto de capricho de quienes quieren manipularla y tergiversarla a su modo. La ley es igual para todos aunque “el Diario de los nicaragüenses” se empeñe en proclamar lo contrario.
Es probable que estas líneas escritas a vuela pluma no vean la luz pública ya que este Diario sólo enfoca lo que les interesa. Pero no quieran que todos comulguemos con ruedas de molino, no sean tan sectarios como para querer tapar el sol con un dedo.
Este medio impreso quiere rematar por muchos años a Alemán en las cárceles, porque quienes les pagan las páginas de anuncios, especialmente los que vienen del mundo oficial, dirigen las consignas al respecto e inyectan esa maldad propia de los que quieren hundir en la oscuridad más absoluta la presencia de Alemán. En otras palabras quieren desaparecerlo del mundo político nicaragüense sin usar esa terminología. Pero repito, somos muchos quienes cuidaremos de que eso no suceda, pues al PLC nadie lo romperá por caprichos ni seniles ni sectarios, que son los que defienden desde sus páginas.
Por lo que parece ni el propio Presidente de la República ni los magistrados que conocen del asunto en segunda instancia se oponen a la presencia de Alemán en el diálogo, pero lo que sí está claro es que LA PRENSA, los omnipotentes censores y decisores de la vida pública nacional sí que están en contra de ello, pero no lo lograrán, pues la justicia no puede plegarse a los dictados de tan abyecta pretensión.