José Antonio Poveda Salvatierra*
Roman, Times, serif»>Opinión económica
La emigración internacional y sus consecuencias
José Antonio Poveda Salvatierra*
No debería preocupar que los individuos emigren porque es algo inevitable en las colectividades humanas; lo que alarma son las causas, las condiciones y las circunstancias en las que ocurre este desplazamiento.
Según Andres Solimano, la magnitud y la dirección de las migraciones internacionales dependen de varios factores. Por ejemplo, los emigrantes tienen más probabilidades de conseguir empleo cuando el crecimiento económico del país receptor es alto y hay escasez de mano de obra, la probabilidad de que obtengan un puesto de trabajo disminuye si el crecimiento es lento y el desempleo es alto. Mientras que la decisión de emigrar depende en gran medida de las diferencias del ingreso per cápita entre países, la elección del momento está relacionada con la etapa del ciclo económico en que se encuentran los países emisor y receptor.
También tienen un papel importante para el emigrante las redes de familiares, amistades, compatriotas y miembros del mismo grupo étnico, pues todos actúan como sistema de apoyo, brindándole, además, información sobre empleos y otros datos importantes de la nación que lo recibe, facilitando así la adaptación individual y familiar necesaria luego del traslado.
Los regímenes políticos democráticos o autoritarios de los países emisores y receptores influyen en la decisión de emigrar, pues las personas prefieren vivir en un país donde se respetan sus libertades civiles y sus derechos individuales y se protegen sus derechos económicos; asimismo, los conflictos bélicos, la discriminación étnica y la persecución política en el país de origen influyen también en el fenómeno migratorio.
Factores como el idioma, las tradiciones y las relaciones familiares inciden igualmente en los patrones de migración.
Las políticas de inmigración restrictivas en los países receptores tienden a disminuir las corrientes migratorias, aunque siempre subsista cierta inmigración ilegal.
Otro de los factores importantes es la distancia o proximidad geográficas. En general, la emigración hacia países limítrofes o cercanos tiende a ser más alta que hacia los más lejanos: la geografía afecta la dirección y el caudal de las corrientes migratorias.
En lo relativo a los efectos sociales, el costo más importante de la migración es la pérdida de capital humano, sobre todo si se considera que las personas que emigraron en los últimos años a Estados Unidos lo hicieron en sus edades más productivas; sin embargo, esto se compensa en alguna medida con las remesas que mandan cada año al país.
Con relación a la violación de los derechos humanos, el estudio informa que la violencia en los trayectos hacia la frontera y en la frontera misma se cuenta entre los efectos más negativos de la migración y se relaciona en gran parte, aunque no exclusivamente, con los movimientos no autorizados. Los emigrantes son víctimas de diversos delitos, desde ataques y abandono por parte de los coyotes o polleros (personas que prometen introducirlos en Estados Unidos), hasta el robo, la violación e incluso el asesinato. Las muertes vinculadas a intentos por cruzar la frontera son preocupantes.
Se cree que la migración proporciona empleo y buenos salarios, mejora el ingreso de las familias y comunidades, contribuye a mantener vivos importantes sectores de la economía y es una valiosa fuente de divisas para el país… Esto parecería un juego donde todos ganan, pero poco se piensa en los costos de la migración: desde la pérdida de recursos humanos hasta la desintegración familiar, la cual se agudiza en el caso de quienes deciden reencontrarse en Nicaragua con su familia y enfrentan un grave riesgo al regresar a Estados Unidos.
Pero aún cuando los emigrantes tengan papeles, manden dinero a sus hogares, se comuniquen a menudo con la familia y la visiten una o dos veces por año, los problemas no desaparecen.
La familia migrante acumula mayores factores de riesgo que la familia en pobreza, a la que generalmente pertenece, vinculada a la precariedad en valores, la falta de condiciones mínimas de oportunidad de desarrollo, etcétera. Por ejemplo, entre los factores de riesgo para los miembros de las familias que emigran se encuentran la exclusión por razones de clase, raza, etnia, nacionalidad, género y condición migratoria. Estos factores se agudizan en el caso de los indocumentados, víctimas fáciles de abuso, secuestro, prostitución comercial, explotación y muerte.
A las vez, los riesgos para los miembros de la familia que se quedan en Nicaragua son, entre otros, responsabilidades multiplicadas, acoso, abandono, pérdida de autoestima y deterioro de la salud mental. Por otra parte, la vulnerabilidad de los migrantes que llegan a Nicaragua ya que no portan ningún documento migratorio que los acredite legalmente su estancia en el país violando de esta forma todo el derecho migratorio nicaragüense y en consecuencia se le aplican las sanciones que establece la ley.
En base a toda la información que maneja sobre la vulnerabilidad de la familia migrante, a pesar de que constituye el cambio más significativo en la estructura y las funciones de la familia nicaragüense. Cuando corre con suerte, este tipo de familia recibe atención de organizaciones humanitarias mientras arregla su situación laboral y migratoria, la apertura internacional se orienta a buscarle soluciones rápidas a tantos indocumentados que enfrentan problemas insuperables, desconociéndose sin embargo la vulnerabilidad que lleva a cuestas, precisamente por su condición migratoria.
* El autor es Vicedecano de la Facultad de Derecho UNAN-León y Catedrático de Derecho Internacional