Carold Palacios, María Auxiliadora Valle y Valeria González*
Roman, Times, serif»>Opinión económica
El papel de las microfinancieras en Nicaragua
Carold Palacios, María Auxiliadora Valle y Valeria González*
Fue durante los años noventa cuando el fenómeno de la globalización y la creciente competencia existente, acompañada de la escasez de donaciones internacionales y de crédito, favorecieron el repunte de innovaciones financieras basadas en la autonomía local y la participación activa de la sociedad. Son precisamente las microfinancieras las que han venido a cumplir estas funciones, llenando el vacío que se experimentó en el acceso de crédito no convencional debido, entre otras cosas, a la quiebra de los bancos estatales y de fomento. Por consiguiente el hecho de que el 97 por ciento de los negocios en este país son micro, pequeñas y medianas empresas hace que el rol del microcrédito sea vital para el desarrollo económico de nuestro país.
En Nicaragua existen alrededor de 30 empresas que prestan servicios financieros a microescala, otorgando un estimado de 55 millones de dólares a un promedio de 158,000 clientes, sin lograr cubrir aún el 50 por ciento de la demanda de servicios microfinancieros en Nicaragua.
La pregunta clave es: ¿cómo ayuda el microcrédito a los más pobres? Sólo a través de préstamos de tan baja cuantía y fácil acceso se puede ahorrar y así incrementar el patrimonio de los sectores con menores oportunidades económicas. Sin duda alguna el microcrédito acerca los servicios financieros institucionales y enseña la forma de manejar un crédito, desarrollando sus capacidades empresariales.
Es interesante destacar cómo las actividades económicas más beneficiadas por la cartera de las microfinancieras son: el comercio y el sector agropecuario, con alrededor del 70 por ciento del total de la cartera destinado, y tan sólo un 30 por ciento dividido entre los sectores de vivienda, consumo, servicios , pequeña industria y otros.
La confianza crediticia de la mujer ha aumentado en su papel como agente económico, lo que se proyecta en el alto porcentaje de la cartera que se le otorga a empresas dirigidas por mujeres. Un ejemplo es el caso del Fondo de Desarrollo Local (FDL) que coloca el 53 por ciento del total de su cartera en manos de mujeres, en su mayoría pequeñas productoras y empresarias urbanas, y sólo un 47 por ciento en hombres.
¿Qué tipo de préstamo incurre en más riesgo?, ¿el préstamo individual o en grupo? En Nicaragua el préstamo individual es la metodología de mayor oferta, ya que ha habido muchas experiencias negativas con préstamos en grupo, donde no todos los miembros de éste asumen la responsabilidad de pago, haciendo de ellos préstamos más riesgosos. En cambio, el préstamo individual, cuyos requisitos para ser otorgado son relativamente viables de cumplir, mantiene un riesgo mucho menor. Obtener créditos de forma individual permite adquirir plazos mucho más flexibles, además que cada persona es responsable de su propio crédito con una garantía o fiador.
Aunque el microcrédito por sí solo no es suficiente para impulsar el desarrollo económico, permite que los ciudadanos menos favorecidos adquieran su activo inicial y utilicen su capital humano y productivo de manera más rentable.
“Programas de microcrédito han traído la vibración de la economía del mercado a los pueblos y a las personas más pobres del mundo. Esta estrategia de negocios para mitigar la pobreza ha permitido a millones de individuos trabajar para salir de la pobreza con dignidad. (James D. Wolfensohn, presidente del Banco Mundial).
* Las autoras son estudiantes de tercer año de Economía y Finanzas de la Universidad Thomas More