Iván de Jesús Pereira*
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La dudosa seguridad de un misil
Iván de Jesús Pereira*
En medio de la crisis que vive el país ha pasado inadvertida la noticia del misil encontrado recientemente en Matagalpa. Las consecuencias de tal hecho no han sido sopesadas hasta hoy por ningún analista, pero la verdad es que se trata de un acontecimiento que crea serios nubarrones tanto al Gobierno como al Ejército.
Hasta hoy se había creído que el inventario que sobre esos instrumentos han presentado tanto al país como a la comunidad internacional las Fuerzas Armadas nacionales, era completo. Hoy dicho conteo se ha puesto en duda por la existencia real de un misil encontrado en la calle.
La primera pregunta que salta a la mente es: si se encontró un misil ¿cuántos más existen en la clandestinidad?
Y junto a esta pregunta está la reflexión: si se puede comprar tan fácilmente dicha arma mortífera eso quiere decir que cualquier organización terrorista de las que pueblan el mundo, puede adquirir dicha arma en Nicaragua, luego derribar con dicha arma cualquier avión de pasajeros o provocar cualquier catástrofe, heredando el logotipo “adquirida en Nicaragua”.
Si el señor Presidente de la República que a la vez es Jefe de las Fuerzas Armadas se pone a pensar un momento en dichas consecuencias, creo que no dormirá al concluir fácilmente que en un escenario como el que planteo, toda la ayuda internacional que él en su Gobierno ha logrado, se evaporaría en cuestión de segundos.
Para el Ejército, que ha venido trabajando en un denodado esfuerzo de institucionalización, que goza hoy de tener el prestigio de ser la institución que mayores avances ha tenido dentro del proceso democrático, que ha demostrado con el próximo nombramiento de un nuevo jefe, la ventaja y sanidad del cambio, el misil encontrado en Matagalpa es un balazo en medio de su pecho.
Hoy, la petición del Gobierno de Estados Unidos, de que se destruya de una vez por todas dicho arsenal, se vuelve irrefutable. En un mundo globalizado y unipolar debemos estar claros que si no se toman medidas que garanticen la seguridad a nuestro principal aliado, Estados Unidos de América, las consecuencias para Nicaragua que vive de la ayuda internacional, con hechos como el del misil encontrado en Matagalpa, son gravísimas tanto en lo político, económico y comercial.
La noticia del misil, estoy seguro, está en los escritorios del Consejo Nacional de Seguridad, organismo que asesora al director de la CIA y a la cúpula de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
El Secretario de Defensa, señor Rumfeld, recordará con satisfacción su breve visita a Nicaragua, cuyo principal objetivo fue pedirle al Gobierno y al Ejército la destrucción total de los misiles. No olvidemos que esto es un elemento clave para la seguridad del país, de Estados Unidos y del hemisferio.
Hoy es la hora de ofrecer un gesto de buena voluntad, la destrucción unilateral de dichas armas de guerra, un gesto en donde el Gobierno y el Ejército ganen para el país lo que éste desea: seguridad, progreso y paz.
* El autor es abogado y notario