Róger Mendieta Alfaro*
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Libertad de prensa amenazada por los políticos
Róger Mendieta Alfaro*
Desde hace ya un buen rato he permanecido atiborrado y boquiabierto, de manera especial, frente a las truculentas acciones de la Asamblea Nacional, que han convertido el virtual cenáculo en que se elaboran las leyes que norman la vida de los pueblos y la conducta de los hombres que gobiernan el Estado, en una especie de pandemonium en el que honorables padres legisladores del orden, vigilantes del propio quehacer casi providencial, supuestamente patriótico y necesariamente ético, han hecho de tan sagrado fórum una especie de circo, el que de acuerdo a las encuestas de opinión ha perdido credibilidad y no responde a los intereses fundamentales del pueblo, sino que más bien a la daltónica óptica de dos facciones políticas.
El broche odioso de la legislatura antipopular alcanzó su cenagosa profundidad con la descabellada ley que ataca la libertad de crítica, de sana denuncia, de necesaria incursión civil en un mundo de inmunidades, e impunidades, que sólo en un país cívica y jurídicamente en el fondillo del mundo, puede prevalecer.
En Nicaragua, desde hace más de dos siglos, casi desde siempre, se ha mantenido una cerrada lucha contra los testaferros y los proyectos de leyes patrocinados por dictadores enemigos de la libertad de prensa. Cientos de artículos, documentos, comunicados, manifiestos, mítines y manifestaciones del pueblo en las que no faltaron heridos, encarcelados y muertos fueron el saldo de esta lucha por la libertad de expresión. Debe existir profunda insensibilidad de alma y poca formación en materia de civismo, para que cualquier legislador que fuere se vea impulsado o coludido, a aprobar alguna ley en contra la libertad de información.
Tristemente, los legisladores de hoy parece que hubieren perdido el sentido de la realidad: piensan para hoy, hacen las leyes para hoy, son víctimas posiblemente de la desazón y desconcierto que produce un poder lleno de impunidad, como no se recuerda que haya existido jamás en Nicaragua. En materia de hilaridad y glotonería han sido rebasadas todas las expectativas.
En lo personal, aunque no lo parezca, no creo sean quienes fueren los diputados en la Asamblea Nacional, aunque existan entre ellos algunas inteligencias de garrote —el garrotero con mañas se vuelve inteligente bajo la caperuza del poder—, tengo la firme percepción que ese brutal pretexto de ley del bozal a través de los impuestos, no será aprobada, y de serlo no tendrá futuro. Hay verdaderos filones de oro en nuestra Nicaragua de donde sacar impuestos, que no lesionen y pongan en silla de ruedas o el infierno a la libertad de expresión.
* El autor es escritor