- Jefe del Ejército confirma que los generales César Delgadillo y Glauco Robelo pasarán a retiro
- Caída de los dos altos mandos militares fue precedida por controversias internas
Luis Felipe Palacios
El Jefe de la Dirección de Información para la Defensa (DID), general de brigada Glauco Cidar Robelo Choenihg, y el general de brigada César Antonio Delgadillo Cardenal, subjefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, pasarán a retiro el próximo jueves, informó ayer una fuente oficial.
El general Javier Carrión McDonough, comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, confirmó que los retirarán el 10 de febrero.
Será una de las últimas acciones de Carrión, antes de entregar su mandato de cinco años que culmina el 21 de este mes, y ambos oficiales pasarán a retiro junto a él.
El anuncio lo hizo ayer el general Carrión en Casa Presidencial, donde se reunió con el mandatario Enrique Bolaños, en un encuentro en el que también participó el nuevo Jefe del Ejército, general Omar Hallesleven Acevedo.
Carrión dijo, además, que a mediados del próximo año un general más pasará a retiro, pero no quiso identificarlo, aunque de forma extraoficial se conoció que será el general de brigada Rodrigo González, una vez termine el proceso de consulta del Libro Blanco de la Defensa, bajo su mando en la institución militar.
LA CAÍDA DE ROBELO
Robelo Choenihg, un oficial fundador del Ejército Popular Sandinista (EPS), ya desaparecido, se venía desempeñando desde 1979 en los cargos de la cadena de mando principal, destacándose como Jefe de Unidad de Combate, Jefe de Unidad de Aseguramiento Combativo, Jefe en Cargos de Contrainteligencia Militar y como miembro del Consejo Militar.
Robelo, quien fue jefe adjunto en la Operación Danto que dirigió el general Carrión en 1988 y culminó con una exitosa ofensiva militar en Honduras, era mencionado en círculos políticos y en el mismo Ejército como posible jefe militar, por gozar supuestamente del beneplácito del Presidente de la República.
Robelo, originario de Masaya igual que Bolaños, habría sido junto a Delgadillo el preferido en la cadena de mando del Jefe de Estado, en vez de Hallesleven.
Sin embargo, antes de la celebración del 25 Aniversario del Ejército de Nicaragua, la “candidatura” de Robelo, así como su permanencia en esa institución, quedaron en duda porque en declaraciones públicas él señaló que se reportaba, como jefe de la DID, directamente al Presidente de la República y “en segunda instancia” al jefe del Ejército.
“Él (Bolaños) es el jefe mío y puede llamarme a la hora que le dé la gana”, dijo en esa ocasión.
CIERRAN FILAS CON HALLESLEVEN
Esas declaraciones de Robelo al parecer cambiaron el rumbo de ascenso del jefe de la DID, a quien también se le habría tenido como candidato a ocupar la Inspectoría General del Ejército de Nicaragua, en sustitución del mayor general Manuel Salvatierra, quien habría sido el que iría a retiro junto a Carrión y otro general más.
Robelo, de 47 años, ex guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en el Frente Interno, habría hecho sus comentarios en medio de una de las tantas crisis entre el Ejecutivo y el Poder Judicial, y a tan sólo dos meses de haber estado en Langley, Virginia, invitado por la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), en una visita de trabajo en la propia sede de esa agencia norteamericana.
Una semana después de sus declaraciones, Carrión desestimó alguna “amenaza sustancial” en el país tras los polémicos fallos judiciales en contra de la empresa láctea Parmalat y el entonces candidato a alcalde de Managua, Alejandro Fiallos, del partido oficialista, pese a que Bolaños estaría considerando de facto reformar el Poder Judicial.
Tres días después de la posición de Carrión que literalmente amarró al Gobierno, impidiéndole maniobrar contra el Poder Judicial, el todavía jefe del Estado Mayor, Omar Hallesleven, anunciaba en Estelí que la institución castrense se mantenía cohesionada internamente en torno a la candidatura de quien sería el nuevo jefe de las Fuerzas Armadas de Nicaragua, que era él mismo.
CONTACTOS CON LA CIA
Robelo, como jefe de la DID, trabajó en estrecha colaboración estos últimos años con la Central de Inteligencia Americana (CIA) y las agencias de Inteligencia centroamericanas.
Irónicamente, hace 16 años Robelo era el segundo jefe de la Contrainteligencia del EPS, cuya principal tarea era evitar la infiltración de la CIA en las fuerzas armadas sandinistas.
Carrión ha expresado públicamente su malestar con el Gobierno de Estados Unidos, por poner en entredicho la credibilidad del Ejército de Nicaragua tras el decomiso de un cohete Sam-7, en una actividad en la que supuestamente participó un oficial de una agencia de ese país.
El FSLN denunció que detrás del escándalo del misil incautado había un “montaje” de EE.UU. para desprestigiar al Ejército y para presionar por la eliminación de los cohetes antiaéreos de origen soviético.
También se filtró a los medios una información sin confirmar de que miembros de la CIA se estarían haciendo pasar como terroristas en el país para comprar misiles en el “mercado negro” nicaragüense.
FUNDADOR DEL EPS
Delgadillo es también un oficial fundador del EPS y en sus 25 años de carrera militar se ha desempeñado en cargos de confianza dentro de la institución.
El subjefe del Estado Mayor, un cargo nuevo en el Ejército que lo estrenó precisamente Delgadillo, dirigió conjuntamente a inicios de los años ochenta el operativo contra la llamada Navidad Roja y el traslado forzado de comunidades miskitas que fueron reprimidas por el Ejército sandinista.
LA CASCARILLA
La carrera en ascenso de César Delgadillo habría sido truncada por el escándalo financiero provocado por los hermanos Centeno Roque, cuando en un almacén vinculado a la familia del General de Brigada encontraron cascarilla de arroz en vez de café.
Aunque no se le demostró responsabilidad a Delgadillo, el caso habría tenido repercusiones en la institución militar que decidió mandarlo a retiro, pese a que habría sido considerado para sustituir a Hallesleven como Jefe del Estado Mayor.
También se le habría criticado cuando sugirió una especie de canje con Estados Unidos, si Nicaragua accedía a destruir mil misiles antiaéreos Sam-7.
