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Max Schmeling saltó a la fama con su triunfo sobre Joe Louis en 1936.

Schmeling fue grande dentro y fuera del ring

Falleció el pasado miércoles Rodrigo ZuletaEFE BERLÍN.- La leyenda de Max Schmeling se forjó en un ring de boxeo, concretamente en su victoria ante Joe Louis en junio de 1936, pero su mito rebasa claramente los límites de los cuadriláteros y de las crónicas deportivas. Según la Fundación Schmeling, el ex pugilista murió el miércoles […]

  • Falleció el pasado miércoles

Rodrigo ZuletaEFE

BERLÍN.- La leyenda de Max Schmeling se forjó en un ring de boxeo, concretamente en su victoria ante Joe Louis en junio de 1936, pero su mito rebasa claramente los límites de los cuadriláteros y de las crónicas deportivas.

Según la Fundación Schmeling, el ex pugilista murió el miércoles y fue sepultado este viernes en el cementerio de Hollenstedt, donde vivía. Una ceremonia fúnebre deberá ser realizada en Hamburgo.

Tal vez la parte no deportiva de su leyenda se deba precisamente a que en su momento se negase a convertirse en un mito al servicio de los nazis, que intentaron instrumentalizarlo como expresión de la superioridad de la raza aria.

Su actitud durante el nacional socialismo, escondiendo judíos en su casa y resistiéndose a los coqueteos de los poderosos, lo convirtieron, después de la guerra, en una especie de símbolo del alemán puro que no había pactado con el mal.

También el manejo inteligente y ponderado que hizo de su fama y su prestigio, sin permitirse caer en una actitud de estrella inalcanzable, hizo que muchos alemanes comunes y corrientes siguieran viéndolo como uno de los suyos.

“Era una estrella, pero nunca dejó que la fama se le subiera a la cabeza”, dijo ayer el canciller Gerhard Schroeder, tras declararse “conmocionado” por la noticia de la muerte de Schmeling.

La jefa de la oposición, Angela Merkel, por su parte, destacó su actitud durante el nacional socialismo cuando, como dice en un comunicado de prensa, “protegió a judíos y a enemigos del régimen librándolos de ser deportados”.

Schmeling disputó durante su carrera 70 combates, de los cuales ganó 56 y entre 1930 y 1932 fue campeón del mundo de peso pesado.

El boxeador germano obtuvo el cinturón del peso pesado el 12 de junio de 1930 ante el estadounidense Jack Sharkey, que fue descalificado en el cuarto asalto por un golpe bajo.

Dos años después volvió a perder la corona por puntos ante Scharkey.

Sin embargo la fama de Schmeling está fundada ante todo en el legendario combate de 1936 que ganó por KO en el duodécimo asalto ante Joe Louis que hasta ese momento era considerado como imbatible.

Esa victoria hacía de Schmeling una figura perfecta para la propaganda nazi, pero el boxeador se resistió inteligentemente a ello.

En 1938, en una segunda pelea contra Joe Louis, esta vez por el título mundial, perdió por KO en el primer asalto.

Su relación con Louis no terminó con los dos combates, sino continuó en forma de una estrecha amistad que se prolongó más allá de la retirada de los dos pugilistas.

Schmeling, que tras su retirada en 1948 se convirtió en empresario, ayudó incluso económica a Louis en momentos en que éste tuvo problemas económicos. Los reconocimientos siguieron acompañando a Schmeling prácticamente hasta su muerte.

En 1971 le fue concedida la Cruz Federal de Honor alemana, en 1979 fue recibido en audiencia por el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter y en 1987 la prensa especializada lo eligió como el deportista alemán más importante de todos los tiempos.

Un pabellón de deportes de Berlín, donde juega sus partidos el Alba Berlín, lleva su nombre.

Ha muerto a los 99 y quedó cerca de completar su leyenda con una edad de tres dígitos.

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