Anne GearanAP
BERLIN.- La secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, prometió el viernes que dejará de lado las diferencias entre su gobierno y los críticos europeos en torno a la guerra de Irak y que `”pondrá nuestra alianza a trabajar” para superar los actuales retos políticos.
La funcionaria también trató de disipar cualquier posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra Irán.
De pie junto al canciller alemán Gerhard Schroeder, que ha criticado fuertemente la guerra de Irak encabezada por Estados Unidos, Rice instó a la comunidad mundial a demostrar su respaldo “para el pueblo de Irak, que el domingo demostró estar preparado para dejar de lado el temor y su pasado, para tratar de construir una sociedad nueva y libre”.
Berlín fue su segunda escala en un viaje de una semana por Europa y el Medio Oriente.
“Este es el momento adecuado para que nuestra diplomacia ponga a nuestra alianza a trabajar al servicio de los grandes objetivos y las grandes oportunidades que se nos presentan”.
Previamente, en Londres, Rice dijo el viernes que un ataque estadounidense a Irán “simplemente no está en la agenda”, a pesar de las continuas críticas de su país a la situación de los derechos humanos en ese país y a sus presuntas ambiciones de armas nucleares.
En su primera escala de una gira de una semana por diversas capitales europeas, Rice no manifestó si Estados Unidos respalda un cambio de gobierno en Irán, aunque el secretario de Estado Adjunto Richard Armitage ha expresado que un cambio de régimen no es la meta norteamericana.
Rice declaró que existe un amplio consenso internacional de que no se le puede permitir a Irán emplear un proyecto civil nuclear para encubrir un programa de armas, acusación que Teherán niega.
Tras reunirse con el secretario de Relaciones Exteriores británico Jack Straw, los periodistas le preguntaron a Rice en una rueda de prensa si Estados Unidos atacará a Irán.
“En este momento, el tema simplemente no está en la agenda”, respondió la funcionaria.
Antes Rice se reunió con el primer ministro británico Tony Blair, el mayor aliado de Estados Unidos en Irak. Fue su primer encuentro con un líder extranjero desde que asumió el puesto que desempeñaba Colin Powell como diplomático de más rango de Estados Unidos.
