Douglas Carcache
Si algún nicaragüense requiere atención especial por una enfermedad, lo ideal es que el Ministerio de Salud le auxilie sin atrasos, para que el ciudadano no tenga que ir a suplicar una caridad ante ningún político.
Sin embargo, hay funcionarios públicos que se empeñan en cultivar la cultura del favor para “comprometer” con ayudas a personas necesitadas, de tal manera que después devuelvan el “gesto” con su presencia en manifestaciones políticas o con su voto en las elecciones.
Es obvio que los diputados le quitaron el presupuesto a la oficina de la Primera Dama, por una venganza política contra el presidente Enrique Bolaños; pero al margen de esos pleitos de poder, considero incorrecto que la esposa del mandatario maneje dinero público para caridades, mientras en los centros de salud faltan medicinas y equipos.
Si las ganancias de la Lotería Nacional sirven para ayudar a personas pobres que requieren tratamientos caros, sería mejor trasladar esos fondos a hospitales que atienden casos especiales, como el cáncer, para que allí sean examinadas y medicadas. ¿Qué sentido tiene que le den dinero de la Lotería a la Primera Dama, si lo que ella puede hacer lo haría mejor el Ministerio de Salud?
Tampoco tiene sentido que a los diputados de la Asamblea Nacional les den 400 mil córdobas por año, para que paguen becas y hagan obras en sus territorios de origen. Si es para becas, que le den ese dinero al Ministerio de Educación, para que las asigne a estudiantes con méritos académicos; y si es para obras, que se encargue de ellas la institución adecuada, sea el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) o el Instituto de Desarrollo Rural (IDR).
Son 92 diputados y en total gastan 36.8 millones de córdobas anuales en “ayudas”. Ni los diputados ni las primeras damas tienen que ocuparse de resolver, con dinero público, problemas particulares de personas o comunidades, si para eso ya existen instituciones del Estado que pueden invertir mejor esos fondos, la mayoría provenientes de impuestos que pagan ciudadanos y empresas privadas.
La ministra de Salud, Margarita Gurdián, dijo que si le cortaban al despacho de la Primera Dama el dinero que le pasa la Lotería Nacional, unos 19 millones de córdobas, “quedará un vacío porque siempre hay una demanda muy fuerte” de ciudadanos que piden atención médica.
¿Acaso la ministra considera que la Primera Dama administra ese dinero mejor que el propio Ministerio de Salud que, como se sabe, funciona con un presupuesto limitado? Para mí, lo lógico sería que los millones que la Lotería da a la oficina de la primera dama, pasen a los hospitales o centros de salud para aliviar esa demanda fuerte que menciona Gurdián.
Algunos políticos se agarran de aquel dicho “vale más tener amigos que dinero”, para inculcar a sus seguidores que sus vidas pueden mejorar si piden favores, no si trabajan con empeño y exigen derechos. El país necesita instituciones eficientes, no personajes regalones con dinero ajeno.