- Entre las pérdidas se cuentan 10 mil dólares en efectivo que a la afectada le habían prestado
Carlos Martínez Morán
Afligida y sin saber qué hacer se encontraba la señora Ana Enríquez Santiago, dueña de la vivienda que ayer fue reducida a cenizas en el sector de reparto Linda Vista, en el Distrito Dos de Managua.
De acuerdo a su versión, el fuego inició en uno de los cuartos del fondo y en poco tiempo las llamas se extendieron hacia las otras habitaciones, convirtiendo el inmueble en un infierno que amenazaba con devorar las viviendas vecinas.
Varias unidades de bomberos llegaron al lugar del hecho, ubicado de la Policía del Distrito Dos, seis cuadras hacia el lago, cuando ya el fuego había arrasado con toda la casa, pero evitaron que las llamas se trasladaran a las otras viviendas.
Vecinos de la afectada indicaron que sintieron mucha preocupación cuando veían que las llamas se agigantaban a cada momento y avanzaban incontenibles.
Algunos tuvieron la intención de sofocar el incendio con algunas cubetas de agua, pero prefirieron alejarse porque ya no se podía hacer nada.
PÉRDIDAS CUANTIOSAS
Ana Enríquez Santiago calculó las pérdidas en más de 50 mil dólares. Las llamas destruyeron los muebles, los roperos, los electrodomésticos, una mercadería que acababa de comprar en el Mercado Oriental y 10 mil dólares en efectivo que según explicó había prestado al banco unos días antes del siniestro. La infraestructura de la casa también fue totalmente destruida, y con nostalgia Enríquez Santiago manifestó que no sabía qué hacer porque prácticamente las llamas le había reducido todo a cenizas.
Después de sofocar el fuego, los bomberos informaron que las llamas consumieron muy rápidamente la vivienda porque la mayor parte de su edificación interna era de madera preciosa, pero no lograron precisar el origen del siniestro.
COMERCIANTE DE ROPA
La afectada señaló que al momento del incendio se encontraba en el Mercado Oriental, comprando una mercadería que pensaba llevar a Puerto Cabezas. “Lo que pasa es que yo soy comerciante y cada 15 días viajó a Puerto Cabezas con mercadería”, dijo.
Señaló que se enteró del siniestro a través de un vecino que la llamó por teléfono celular y le dijo que su casa estaba en llamas. “Inmediatamente yo me puse en camino, pero cuando vine todo estaba destruido. La empleada me dijo que no pudo sacar nada de los cuartos, porque cuando se enteró del fuego ya no había nada que hacer”, dijo.
Intentamos hablar con la empleada doméstica para que nos relatara cómo se había originado el fuego, pero no pudo explicar nada porque aseguró que únicamente entendía y hablaba en lengua miskita.
Los vecinos señalaron haber visto a la mujer con los dos menores de edad salir corriendo de la casa para escapar de las llamas.
La dueña de la casa señaló que la empleada doméstica era la única que permanecía la mayor parte del tiempo en su vivienda debido a que ella se mantiene ocupada en sus negocios.
