- Obtuvieron 132 bancas de las 275 que tiene el parlamento iraquí
- Aunque son mayoría, porprimera vez llegan al poder
BAGDAD/AFP
La lista apadrinada por el gran ayatolá Alí Sistani obtuvo una amplia victoria en las elecciones legislativas iraquíes con el 48.1% de los votos, rozando la mayoría absoluta en el parlamento, según los resultados definitivos anunciados el domingo por la comisión electoral.
La lista chiíta fue seguida por la de la alianza de los partidos kurdos (25.7%) y la del primer ministro Iyad Alaui (13.8%).
Estos resultados significan un duro revés político para los sunitas y la llegada al poder de los chiítas, mayoría en el país, tras decenas de años de opresión y de marginación bajo los anteriores regímenes.
La lista chiíta de la Alianza Unificada Iraquí obtuvo 4,075,291 votos, es decir el 48.1% de los sufragios emitidos, según los resultados anunciados por la comisión durante una conferencia de prensa en Bagdad. De este modo, la lista chiíta debería conseguir 132 de las 275 bancas del parlamento.
La Alianza kurda debería obtener 71 bancas y la lista del primer ministro saliente Iyad Alaui cootras 38 bancas.
En tanto, la lista del presidente saliente Ghazi al-Yauar, un sunita, llegó en cuarto lugar con el 1.7% de los sufragios emitidos, y sólo obtendría cinco escaños.
La tasa de participación de las elecciones generales alcanzó el 59%, con 8,456,266 de votantes, según la comisión.
La lista “Sistani” y las formaciones kurdas “deberían repartirse los cargos de jefe de Estado y Primer ministro”, había declarado Saad Abdel Razak, sociólogo y candidato en la lista del político sunita Adnán Pachachi.
Millones de iraquíes, sobre todo chiítas y kurdos, acudieron a las urnas el 30 de enero, a pesar de las amenazas de los grupos armados, para elegir a los 275 miembros del parlamento y a los de los 18 consejos provinciales.
Fueron las primeras elecciones después de la caída del régimen de Saddam Hussein en el 2003 y las primeras multipartidarias libres en más de 50 años.
La primera tarea de la nueva Asamblea será designar a un presidente y dos vicepresidentes, que a su vez deberán nombrar un primer ministro. Luego la Asamblea se dedicará a redactar la nueva Constitución.
Los chiítas, que representan más de la mitad de la población iraquí (un 60%), y viven principalmente en el sur del país, constituyen una comunidad no monolítica, pero deseosa de afirmar su peso político tras años de opresión bajo el régimen sunita de Saddam Hussein.
Los sunitas son la ortodoxia frente al chiísmo, es decir que aplican las doctrinas, normas y usos establecidos por la religión, respetando la sunna (“Tradición del Profeta”) y obedeciendo al poder, incluso no religioso.
HOMBRE CLAVE
El gran ayatolá Alí Sistani es el hombre que condujo por primera vez a los chiítas al poder en un país árabe, desde el califato fatimida en Egipto en el siglo X. En junio del 2003 Sistani comenzó por oponerse al administrador estadounidense Paul Bremer, emitiendo una fatwa (decreto religioso) donde rechazaba la redacción de una Constitución por una asamblea designada por las fuerzas de ocupación. Frente al turbulento caudillo Moqtada Sadr, que quería la guerra con los estadounidenses, este dignatario religioso se declaró opuesto a toda resistencia armada contra la coalición.
