Roman, Times, serif»>
Relaciones nica-japonesas
Según las crónicas de la época, hace setenta años, en una tarde calurosa de febrero (del día 20, para ser exactos) el Encargado de Negocios de Japón en México y concurrente en Centroamérica. Yoshitaka Hori presentó sus cartas credenciales firmadas por el Emperador Hiro-ito, ante el presidente nicaragüense Juan Bautista Sacasa. Seis meses después, en viaje de buena voluntad, el vicepresidente de Nicaragua, Rodolfo Espinosa R., visitó al Japón y fue recibido por Su Majestad, el Emperador y obsequiado con una espada de Samuray con incrustaciones de piedras preciosas.
Desde aquella lejana fecha hasta el presente, las relaciones entre Japón y Nicaragua —que fueron elevadas al rango de embajadas hace 45 años—, se han distinguido por la cordialidad, confianza y mutua cooperación. Para Nicaragua ha sido una asociación muy importante, pues la asistencia japonesa —desinteresada, oportuna y generosa— ha sido muy significativa para mantener la paz y estabilidad nacional, sobre todo después de los estragos de la guerra civil de los años ochenta.
En la actualidad Japón ocupa el primer lugar de los países donantes a Nicaragua. El énfasis de esa ayuda, que ha ido creciendo con los años, ha estado puesto en la mitigación de la pobreza y el mejoramiento de las condiciones de salud, educación, vivienda y otros proyectos sociales. En ese contexto es justo resaltar que la ayuda japonesa no se canaliza a través de préstamos, libres o atados, sino como donaciones no reembolsables dada la situación de Nicaragua de país pobre altamente endeudado. A este respecto el gobierno del primer ministro Joinishiro Koizumi acaba de dispensar la deuda que por más de cien millones de dólares tenía Nicaragua con Japón.
La efemérides que en estos días se conmemora brinda la oportunidad de penetrar aunque sea someramente en la historia y cultura de ese lejano pero fraternal país, que nos permite recoger algunas enseñanzas provechosas. Para empezar, es notable el carácter discreto, sobrio y ordenado de sus ciudadanos que tienen arraigada una firme cultura de trabajo. En medio de una naturaleza hostil, plagada de rocas, escasa en tierra cultivable y azotada periódicamente por tifones y terremotos, los japoneses se vieron abocados desde el principio a desarrollar todo su ingenio y disciplina para sobrevivir y progresar.
Otro rasgo notable de su temperamento es que logra sublimar los más duros traumas, como el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaky, convirtiendo esas amargas experiencias en una conducta antiarmamentista firme, rechazo a la fabricación de armas de destrucción masiva y amante de la paz mundial. Tampoco guardan rencor los japoneses por la ocupación militar norteamericana al ser derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Más bien agradecen a Estados Unidos y al general Douglas McArthur por las reformas estructurales que impulsó durante su mandato.
Otro detalle del empresario japonés es su capacidad de mantenerse a la cabeza de la tecnología de punta y la calidad estable de sus productos industriales. Asimismo cabe mencionar el interés de Japón por mantenerse en contacto con los países del tercer mundo y estar pendiente de sus necesidades provocadas por desastres naturales y su empeño porque se les otorgue un trato justo en el comercio internacional. La reciente asociación de Japón con India, Brasil y Alemania, ilustra muy bien esta posición solidaria.
Por su parte, Nicaragua mantiene desde 1997 un sólida y persistente apoyo a la inclusión de Japón como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dentro del contexto de la postergada reforma de la Carta de la ONU. A ese respecto debe recordarse que desde 1992 se creó un comité especial para discutir este asunto. Después de diez años poco se ha avanzado en una reforma sustancial. La Cancillería de Nicaragua ha sido muy insistente en este asunto, pues considera que no puede soslayarse la importancia de Japón como potencia económica mundial, además de que sin su apoyo le sería imposible a Naciones Unidas cumplir con su papel de benefactora del tercer mundo.
Mencionamos finalmente que como un reconocimiento de Nicaragua a la importancia de las relaciones que mantiene con Japón, la dirección postal emitió un minipliego cuidadosamente impreso, como valioso recordatorio de esta efemérides del 70 aniversario de las relaciones nica-japonesas.