Wilder Pérez R.
El Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, anunció ayer que la tarifa de los buses “tiene que irse a tres córdobas”, lo que afectaría al 80 por ciento de la población capitalina que usa el transporte urbano colectivo.
Marenco dijo que se trata de una situación difícil porque eso impactaría en todo el país, pero que la única manera de que el transporte se mantenga es subiendo la tarifa de C$2.50 a C$3.00, o que el Gobierno subsidie el déficit de 400 mil córdobas diarios que enfrenta el sector, desde que la gasolina subió a 42.14 córdobas.
“Si el Gobierno no acepta el subsidio, evidentemente tendríamos que aumentar la tarifa”, expresó Marenco.
No obstante, el diputado Agustín Jarquín, presidente de la Comisión de Transporte de la Asamblea Nacional, se opuso totalmente a dicha posibilidad, y recordó que el Gobierno siempre supo que esto “estallaría”, y que aún así no se ha querido reunir con el Alcalde.
Jarquín dijo que “la situación es muy seria y el Gobierno nos está dejando al garete, cuando debería implementar medidas de ahorro”.
Por su parte, el economista Róger Cerda, asesor económico del Banco Central, coincidió con Jarquín en que la única solución está en que se reúnan todos los sectores involucrados.
“El transporte, público y privado, gasta 182 millones de dólares anuales, el gasto corriente del Gobierno es de 600 millones de dólares, subsidiar a los transportistas no es la solución porque significa que todos vamos a pagar, lo mejor sería diferenciar las tarifas con un mejor servicio y encontrar la manera para identificar al pobre, y a ése cobrarle menos”, comentó el economista.
Marenco solicitó ayer que el tema sea incluido en el diálogo nacional entre los partidos políticos y el Gobierno.
