Ernesto Robleto Falla
La República Popular China, con sus 1,310 millones de habitantes y más de 9 millones de kilómetros cuadrados, con un régimen político oficialmente comunista que practica un pragmatismo estratégico, ha venido transformándose al principio poco a poco y ahora en forma acelerada en una potencia real que nos obliga a estudiarla y sacar lecciones para aprovechar las oportunidades que de ahí se derivan, para un país y una región que necesitan urgentemente aprender a exportar y aprovechar lo bueno del mundo globalizado.
En la conferencia organizada por el INDE y Eurocentro, el doctor Ramiro Villeda, consultor mexicano especializado en comercio internacional, expuso el fenómeno de China. El doctor Villeda (www.villedaconsulting.com) nos presentó el fenómeno en cifras y después algunas reflexiones para el aprendizaje de nuestras naciones. Cuando vemos las cifras es necesario expandir la mente para obligarla a pensar en gigante, en números difíciles de imaginar. El crecimiento económico sostenido de más del ocho por ciento del PIB durante 26 años es un fenómeno que ya superó por mucho a Estados Unidos, quien necesitó sólo el cuatro por ciento durante la postguerra para consolidarse en su actual posición hegemónica.
Las reservas internacionales de China pasaron de 11 mil millones de dólares en 1990 a 610 mil millones en el 2003, de los cuales sólo el último año crecieron más de 200 mil millones. El promedio de ahorro de los ciudadanos chinos supera el 40 por ciento de sus ingresos brutos. Las importaciones y exportaciones presentan igualmente cifras difíciles de asimilar. Alemania y Japón compran maquinarias a China, la fabricación de productos de alta tecnología también tiene su “Silicon Valley” en China, las universidades y centros de investigación invierten enormes cantidades en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para la fabricación de todo tipo de productos. Muchas marcas internacionales están siendo adquiridas por empresas chinas, por lo que estamos obteniendo desde ya productos de alta calidad y tecnología desarrollados y fabricados en esa nación asiática.
Los chinos han despertado con una capacidad de consumo del tamaño de su país. Millones de automóviles chinos hoy ruedan las calles y carreteras, centenares de millones de nuevos consumidores utilizan teléfonos celulares, televisores, refrigeradores, videojuegos, CD, PCS y DVD. Millones de turistas chinos con dinero en efectivo acceden a hoteles, resorts y centros de diversión del mercado mundial del turismo. El panorama es impresionante.
La rapidez con la que su economía ha crecido los ha obligado a empezar a frenarla voluntariamente, para evitar su colapso. La potencia mundial china es hoy una realidad. Es cuestión de tiempo para que se le reconozca como la nueva potencia hegemónica mundial.
Sin pretender sustituir la magistral conferencia del doctor Villeda, que además abunda en cifras impactantes, debo hacer las necesarias reflexiones. ¿Qué ha hecho China que nos pueda servir de lección? ¿Es una oportunidad o amenaza para nosotros? ¿Qué ventaja tiene para nosotros como pequeño país promover relaciones comerciales con el gigante amarillo?
Nicaragua ha escogido tener relaciones diplomáticas con China Taiwan, y su política exterior de cooperación ha beneficiado a Nicaragua sin ninguna duda. Pero lo estratégico es la relación con la otra China, la China continental. No me parece nada excluyente, porque podemos establecer primero vínculos comerciales fuertes con este asombroso país, para después entrar al análisis de las relaciones diplomáticas. Actualmente le compramos a China continental 11 millones de dólares y le vendemos menos de 100 mil dólares al año.
La consultora del doctor Villeda organiza viajes de trabajo de acuerdo a las necesidades e interés de los potenciales socios en Latinoamérica y Estados Unidos a China. El INDE, con el apoyo de Eurocentro tendrá disponible información para aquellos empresarios e inversionistas que manifiesten su interés en el tema. También existen otras vías de acceso que podemos aprovechar.
Volviendo a las lecciones de China, el liderazgo chino diseñó un plan estratégico de desarrollo a largo plazo designando prioridades, que les dio resultado. Es así como la enorme zona de la costa este, por su cercanía a las vías comerciales con occidente a través del Océano Pacífico, ha logrado el mayor desarrollo y su economía prácticamente sostiene al resto del país. La segunda zona en importancia es la central, que está en pleno desarrollo, mientras que la zona continental del oeste todavía conserva rasgos de la China pobre y atrasada que se maneja bajo un régimen político centralizado, con una economía claramente subsidiada.
La apertura comercial fue muy amplia, pero también la acompañaron de una clara política de apoyo a la investigación y desarrollo, educación y capacitación técnica en gran escala, además del desarrollo regional que impulsa la descentralización efectiva, promoviendo el liderazgo nuevo.
Ahí están los resultados. China fabrica maquinarias, desarrolla tecnologías, produce científicos y expertos de todas las áreas que son los principales actores que sostienen el fenómeno de crecimiento económico. Los chinos replicaron la estrategia de modernización acelerada que implementó el emperador japonés Meiji a finales del siglo XIX, enviando a miles de sus mejores jóvenes a prepararse en las mejores universidades del mundo y asegurar el regreso a su país para ser la semilla del cambio. Esta transformación obedeció a una visión que aprovechó el enorme potencial de sus respectivos países y terminó influyendo en el curso de toda la humanidad.
Nos corresponde como pequeño país ubicarnos en la oportunidad que nos brinda China que también es un gigante que compra todo tipo de bienes y servicios de calidad capaces de competir en el mercado internacional. Busquemos nuestros nichos y aprovechemos esta enorme oportunidad que nos presenta hoy la República de China.
El autor es publicista