- Juan Gómez Colomer advierte del peligro de la corrupción en el Poder Judicial y sobre “dictadura judicial”
Jorge Loáisiga Mayorga
“La gente puede permitir o soportar que un juez no sepa derecho, que no tenga sensibilidad social para resolver determinados problemas, pero lo que no puede aguantar es que sea un corrupto, que no sea independiente, es el delito más grave que puede cometer un juez”, opinó el jurista español, Juan Gómez Colomer.
El especialista en derecho, que coordina académicamente en la Universidad Centroamericana (UCA) un postgrado de Mejoramiento del Desempeño en el Ejercicio de la Función Jurisdiccional, al inaugurar el programa dijo que la corrupción judicial ha existido en todo el mundo y existirá.
“Siempre ha habido jueces que por las razones que sean, han preferido otras vías de ingresos distintas de las de la profesión. Hay casos de corrupción judicial en Alemania, Italia y España; por ejemplo, éste no es un problema propio de Nicaragua o de América Latina”, indicó.
FENÓMENO MUNDIAL
Gómez Colomer también dijo que las pretensiones de los políticos o del poder político por querer controlar a los jueces es un fenómeno mundial en el que existe una batalla por mantener cierto grado de independencia de parte de los jueces.
“A pesar de los filtros formales que deben existir en las democracias, lo lógico desde un punto de vista del poder político es intentar, de alguna manera, controlar aquel poder que es el único poder que le puede controlar a él y que, incluso, le puede derribar. Eso en algunos países es más acentuado; en las democracias tiene diversos niveles de intensidad y en las dictaduras es claro que no existe un verdadero Poder Judicial”, señaló.
Recordó que en España actualmente el Poder Judicial está controlado por la derecha y tarde o temprano la izquierda, el partido en el poder, buscará de alguna manera el control del Consejo de Justicia.
Precisó que la llamada justicia básica —los jueces locales— no son el problema, sino aquellos tribunales donde existe la posibilidad de aplicar “justicia” a los políticos; “ahí la cosa cambia”.
Gómez Colomer dijo que en busca de la independencia judicial se puede caer en el error de crear “un Gobierno desde el Poder Judicial” o crear una dictadura judicial.
“Es peligroso que la vida política y la vida ejecutiva de un país esté en manos de quienes no debe estar. Los jueces no gobiernan, no son la administración. Los jueces deciden conflictos e imponen penas; por tanto, desde ese punto de vista hay que encontrar un equilibrio en el que teóricamente se aplique la separación de poderes, pero insisto, eso es meramente teórico, a veces la realidad no indica otra cosa”, aseguró.
El jurista español dijo que la Ley de Carrera Judicial de Nicaragua abre una perspectiva para resolver algunos de los problema que pudiesen existir en el sistema judicial nicaragüense, pero no es una ley que garantice plenamente la independencia judicial.
“Me parece que es una Ley que hay que recibir positivamente, pero no es una Ley que garantice la independencia judicial porque no garantiza la inamovilidad de los jueces”.
