Cristiana Chamorro [email protected]
Al igual que todos los años, el premio a la excelencia del periodismo, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, enaltece el trabajo de los hombres y mujeres de prensa y rinde tributo a la Libertad de Expresión, la primera de todas las libertades que hoy se encuentra bajo triple amenaza en Nicaragua.
Primero, la violencia extrema con los asesinatos y recientes amenazas de muerte a periodistas; segundo, los diputados de Ortega y Alemán decididos a golpear económicamente los medios de comunicación, y tercero, una amenaza desde el periodismo: las consecuencias de la nota roja que apuntan a debilitar la credibilidad de la prensa nacional.
El nombre de la periodista María José Bravo, asesinada el año pasado, trascendió fronteras para evidenciar los actuales niveles de intolerancia política frente al poder de la palabra escrita en libertad. Sus trabajos recogidos por sus colegas y entregados de manera póstuma para concursar por el premio Pedro Joaquín Chamorro son un testimonio de una nueva generación de periodistas fieles a su independencia en defensa de la democracia y los derechos humanos.
En segundo lugar, quieren también asesinar ideas. Al igual que en el pasado, los diputados del pacto recurren al proyecto del llamado código Arce, leyes y reglamentos disfrazados para aplicar represalias económicas contra medios de comunicación que se han destacado en la lucha por la democracia.
Quieren impedir que el poder de la prensa, como lo hizo en el somocismo y el sandinismo, desmonte las estructuras de la nueva dictadura bicéfala que monopoliza las decisiones políticas del Estado a favor de la corrupción, la impunidad, y la consolidación del caudillismo.
Sin duda, la Libertad de Expresión es hoy el primer objetivo que pretende controlar el Frente Sandinista con el poder que le han entregado el partido liberal y el reo Arnoldo Alemán. En estas circunstancias, la tercera edición del premio Pedro Joaquín Chamorro nos recuerda que se puede matar periodistas, pero no la verdad , ni las ideas.
Y en este contexto de atentados de estas fuerzas ajenas a la libertad, me preocupa la invasión de la nota roja televisiva, no sólo por la degradación ética que significa, sino además porque tiende a debilitar a los medios de comunicación y los hace más vulnerables a la violencia y al control del poder político. La credibilidad de la prensa se devalúa al darle tarjeta de crédito al crimen, estímulo de la morbosidad y a la sangre, por un afán meramente mercantilista.
Es cierto que los números y las estadísticas del mercado junto con la imagen y la palabra son hermanos legítimos del poder de la información. Sin embargo, cuando el periodismo se deshumaniza genera, como lo está haciendo la nota roja, el rechazo y la crítica de sus audiencias. Una crítica alentadora, porque refleja vigor ciudadano, y conlleva un reclamo sobre una mezcla de necesidades y exigencias que al ser ignoradas siembran hostilidad contra el principal capital del periodismo: su credibilidad.
La fiebre de la nota roja es una expresión de retroceso en el periodismo nicaragüense, una señal de crisis entre la libertad de empresa y la libertad de prensa, binomio ambiguo pero necesario que se nutre con democracia y requiere de un permanente equilibrio. La clave es la ética profesional. El balance se pierde cuando se confunde información con mercancía y se olvida que la dignidad del nicaragüense requiere libertad de expresión y de información que construya democracia .
De mi padre Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Pablo Antonio Cuadra aprendimos que cuando se quita al ser humano como fuente y finalidad de la comunicación, o irrespetamos sus derechos, o faltamos a la ética profesional convertimos los medios en fábricas de homicidas, de escritores mediocres, de exaltación de lo decadente, contra la educación y la cultura.
Nos enseñaron que la degradación del periodismo consiste, no en cometer errores, sino en perder la conciencia de ellos y convertirlos en aciertos.
Una vez más, en reconocimiento a esos valores históricos del periodismo, la Fundación Violeta Chamorro en alianza con el Sistema de Naciones Unidas entregaron, el pasado viernes, el premio a la excelencia de los periodistas que honran el nombre de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en su contribución a la gobernabilidad democrática.
La autora es periodista