Ana Castillo
Lamento enormemente el malentendido con respecto a la entrevista y el artículo que se publicó en este periódico el miércoles pasado. Quisiera desmentir su contenido. Se han tergiversado mis palabras, ya que en ningún momento dije que la Orquesta Nacional de Nicaragua no fuera profesional. Lo único que quise decir es que según mi opinión no se encuentra al nivel de las orquestas nacionales europeas, debido a las circunstancias que sean, las cuales desconozco y no me atañen, y que por ese motivo necesita ayuda y motivación de quien corresponda.
El concierto en León fue suspendido por parte de la orquesta que se negó a acompañarme sin posibilidad de dialogar y ofrecerme el beneficio de la duda sobre la entrevista publicada y sobre mis declaraciones.
¿Por qué no tocaron y ofrecieron sin mí el mismo programa que tocan hoy (ayer) viernes en Somoto? Es exactamente el mismo programa en la segunda parte con los cantantes y en la primera toca la orquesta sola. Yo no era imprescindible para ofrecer el concierto, que se hubiera hecho igualmente. Todo esto lo han hecho de una forma egoísta sin tener en cuenta al público y al teatro de León, a la organización, a los cantantes y a mí.
Doy gracias a todos los que me han acogido bien, que han sido la mayoría: el Conservatorio, sus alumnos. Destacar la labor de Alberto San José, profesor de canto del Conservatorio que preparó a los alumnos tan admirablemente, a la vez que también era uno de los cantantes solistas del concierto, que tan dignamente hacían su labor. También me gustaría destacar el trabajo, la buena disposición y comunicación como persona y como músico, de Francisco Jarquín y la mayoría de músicos del concierto del martes.
Soprano española