José Antonio Peraza Collado*
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Ética y política
José Antonio Peraza Collado*
En el libro Ética y Política del doctor Alejandro Serrano Caldera hay muchas reflexiones para profundizar, sin embargo, creo que hay dos concepciones fundamentales de partida, basadas en el significado del concepto de política, que nutren toda su argumentación y que bifurcan el desarrollo del concepto de política a través de dos visiones fundamentales: una como comunidad y otra como poder.
Los máximos representantes de la primera interpretación del concepto de política como comunidad eran los griegos, representados por Platón y Aristóteles. Para Platón la ciudad era semejante al alma, un todo compuesto de tres partes, una parte sensual cuya virtud es la moderación, una parte afectiva cuya virtud es fortaleza y una parte racional dotada de sabiduría o prudencia. De igual manera, la ciudad debía estar constituida por tres partes: el pueblo, compuesto por comerciantes, industriales y agricultores; los vigilantes y los filósofos. Los primeros debían poseer la virtud de la templanza, los vigilantes o guerreros la valentía y los filósofos la sabiduría. Estas tres virtudes, tanto del alma como de la ciudad, tenían sentido de unidad por la virtud suprema que era la justicia.
Aristóteles veía la ciudad como algo inherente al hombre y no como una convención al estilo de los sofistas. Él creía que toda actividad se hace en vista de un bien, que es su fin y le confiere sentido. Como la perfección de cada cosa es su naturaleza y la ciudad es la perfección de toda comunidad, la ciudad también era naturaleza. Para los griegos el hombre no era concebido fuera de la ciudad y de los asuntos públicos. De estas concepciones, el doctor Serrano toma la idea que los griegos veían al poder como un medio para realizar la voluntad que satisfaciera las necesidades de la colectividad y como un medio para alcanzar el bien colectivo.
La otra connotación del concepto de política es más reciente y nació en 1513 con la breve obra de Niccolo Maquiavelo: El Príncipe. En ésta, según el doctor Serrano Caldera, el poder se vuelve un valor en sí, la política y el poder se ven como algo indisoluble. Por lo tanto, el nacimiento de la política moderna arranca con la supresión de la ética como categoría política, y como consecuencia de esto el mundo moderno se fue alejando de la ética que sustentaban la política, hasta convertirla en un valor en sí misma.
No dudo que las grandes mentes de Grecia hayan concebido la política de esa forma. Sin embargo, aún en ellos se identifican los rasgos de la política del poder, pues fue Grecia una sociedad basada en los privilegios de élite y la exclusión de los esclavos. Para Aristóteles todo lo que no fuera griego era bárbaro e inferior y debía servir a los griegos, concebía a los esclavos casi como bestias parlantes. Ambos pensadores concebían que el hombre debía estar supeditado a la sociedad y que la libertad estaba destinada sólo para griegos libres y superiores.
En el caso del segundo concepto de política, no estoy de acuerdo, con la interpretación que hace el doctor Serrano Caldera de El Príncipe. El Papa Clemente VII no tuvo ningún reparo de autorizar la publicación de El Príncipe pues no había mayores contradicciones entre la práctica política del momento y lo que el Secretario Florentino estaba diciendo.
Es a partir del siglo XVI y XVII que se inicia el escándalo por lo escrito por Maquiavelo. A diferencia de los pensadores antiguos que concebían la figura del gobernante como la finalidad de gobernar, determinadas por la moral, Maquiavelo, en cambio refleja lo que ha sido la práctica del poder antes, en su tiempo y en el nuestro. ¿Pero realmente fue moral la actuación de los gobernantes antes de Maquiavelo? Creo sinceramente que no. Maquiavelo reconoce la existencia de la doble moral en la práctica política. Anterior a él, los grandes pensadores expresaban el deber de ser de la política no lo que realmente era su devenir.
Este hecho de ver la política tal cómo es, y no cómo la deseamos, anunció la transformación de la teoría política en Ciencia Política. Esto se reconoce claramente en el inicio del capítulo XV de El Príncipe, donde Maquiavelo con una gran honestidad intelectual, reconoce: “Que siendo su intención escribir sobre cosas útiles a quien las lea, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad efectiva de las cosas que a la imaginación de las mismas. Porque muchos han imaginado repúblicas y principados que jamás se han visto ni conocido como reales”.
* El autor es politólogo