Ma. Haydeé Martínez Lacayo/Especial para Aquí Entre Nos
El primer día

Después de sobrevivir a las semanas con siete domingos, ahora te toca cambiar la rutina de las “vacas” por el horario de las clases. ¿Qué tal un comienzo como éste?
Ma. Haydeé Martínez Lacayo/Especial para Aquí Entre Nos
Lo único en que podés pensar ahorita es que éste es tu último día de vacaciones y no sabés si sentirte triste porque se te acabaron las semanas con siete domingos o contento porque iniciás un nuevo año al lado de tus viejos amigos.
Mientras alistás el bolso con un cuaderno, muchos lapiceros de colores, stickers y tu agenda nueva, pensás en cuánta gente llegará este año —¿Gente guapa? ¿yYcómo serán tus profesores? ¿Más jóvenes?
Continuás alistando el bello uniforme que —si no me equivoco— en una semana vas a querer quemar para poder ir con ropa “de color”, pero ahorita te gusta mucho porque huele a nuevo y por fin te lo hicieron a la medida.
Suspirás porque el reloj tiene apenas las 10:30 p.m. y ya tenés que dormirte…tu mamá comienza a retorcer los ojos en señal de regaño y dice:
—¡Andá dormíte!
¡Misión imposible! Tenés meses de acostarte casi a las tres de la mañana por estar viendo tele, jugando playstation o bacanaleando.
Programás el despertador a las seis de la mañana, encendés la radio de tu cuarto con el volumen mínimo, apagás las luces y hacés el intento de dormir. De repente escuchás a lo largo que algo comienza a sonar intermitente, no le hacés caso y te das la vuelta. Ni sabés a qué hora cerraste los ojos, pero la cama está tan rica con el friíto de la mañana que sólo te acomodás.
¡Ay, pero ese ruido no te deja en paz! Y como cuando te dan un galletazo, te acordás… ¡es hora de regresar a clases!
No querés bañarte pero, ni modo, corrés al baño.
Y… menos mal que anoche arreglaste el uniforme.
Ya te están pitando, todo mundo está afuera y vos todavía lavándote los dientes a la carrera.
El camino al colegio lo sentís eterno, el montón de carros, los buses de las escuelas, gente en las paradas y vos… zzzzz… muerto del sueño.
¡Llegaste!
Ahora la pereza desaparece, allí están tus amigos y toda la “people” del grupo. Caminás con la cabeza en alto hacia ellos y escuchás al resto de mortales hablando sin parar de sus aventuras en vacaciones mientras llegan al salón de clases.
Se sientan todos juntos para marcar territorio y comienzan a ubicar a todos “los nuevos”.
¡Eso es lo más divertido! Los pobrecitos están como gallinas compradas.
Suena el primer timbre, llega el profe y todos se quedan quietos, los “old school” ya saben que viene un acto, copiar horarios, presentaciones, programas de estudios, una vuelta al colegio con el guía, receso, más presentaciones, lectura del reglamento y no falta un estrella que deje una investigación sobre su clase en el primer día. Pero siete horas en eso, hasta los nuevos se aburren. A las doce ya nadie aguanta la sed, el sueño, el hambre, ninguno habla por falta de ganas y para colmo, la última hora nunca termina, hasta que ¡Rrring, rrrrring! Suena el timbrazo.
Todos caminan a la salida con los ojos entreabiertos porque el reflejo del sol sobre tantas camisas blancas, no deja ver.
¡Al fin saliste! Antes de montarte al carro comprás una bolsita de jocotes verdes con sal y los disfrutás mientras compartís con tu gente los cuentos de tu primer día. ![]()
