Carol MunguíaCORRESPONSAL / CHINANDEGA
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Dejan herencia a huérfanos de Chinandega
Carol Munguía
CORRESPONSAL / CHINANDEGA
Un donante anónimo norteamericano quiso, al morir, que una parte de sus ahorros personales fuera donada para apoyar obras sociales en Chinandega, por lo que un grupo de ciudadanos estadounidenses entregó recientemente el donativo en efectivo, cuyo monto no se dio a conocer.
La donación fue entregada por Judi Miller, presidenta del Comité de Ayuda de Ameritas, capítulo de Apletton, Wisconsin, Estados Unidos, con quien Chinandega alcanzó su primer hermanamiento en 1980. El ingeniero Amadis Anduray, presidente de esa organización en Chinandega, fue quien recibió el dinero.
Miller, junto a Linda Weber y Cody Reynolds, encabezaron la delegación que asistió a la entrega del donativo en efectivo.
Según Miller, el fallecido conoció del trabajo que el grupo de cooperantes ha realizado en Apletton para apoyar las obras sociales a favor de huérfanos, ancianos y enfermos a lo largo de 20 años, y mostraba interés en saber cómo cultivaron esa solidaridad que ha servido de ejemplo en el resto de estados de los Estados Unidos.
Tanto en Apletton como en Chinandega el grupo se esfuerza por minimizar costos y estirar lo recaudado. En Apletton, los miembros en su mayoría maestros, enfermeras, bomberos, empresarios, obreros y de otras ocupaciones apoyan con bandas musicales, equipo de salvamento y rescate, ambulancias, materiales escolares, y de reposición para hospitales en seis diferentes centros asistenciales.
Por su parte en Chinandega el comité prepara programas de ayuda a adolescentes. Tiene un centro de costura que ha graduado a 650 mujeres, colabora con los huertos familiares y distribuye los donativos de acuerdo a las necesidades de cada centro asistencial.
La delegación asistió a la decimotercera promoción de costureras y observó el avance de los huertos familiares. También impartió técnicas de perfeccionamiento en el sistema de elaboración de bloques en los talleres artesanales de la ciudad.
Anduray estima que la ayuda a lo largo de 20 años representa más de 100 mil dólares. Ahora ésta ha menguado porque los esfuerzos están destinados a las víctimas del tsunami en Asia, sin embargo, trajeron la herencia de un familiar de Kathy Steridge, “una cooperante que ha visitado tantas veces Chinandega como le ha sido posible y que nuestra ciudad sólo puede pagar con el agradecimiento eterno”, dijo embargado por la emoción el presidente de la organización chinandegana.