Chepeleón Argüello
Lo que propone la señora Evelyn Martínez en su artículo La televisión cubana, publicado en LA PRENSA del 20 de marzo del 2005, está tan alejado de la verdad que insulta la inteligencia. La señora Martínez utiliza el tema de los programas televisados para desatar al estilo izquierdista criollo un ataque contra EE.UU., basando su opinión no en la realidad sino en las emociones politiqueras que acostumbran los que no tienen argumentos para contraatacar lo que dicen odiar.
En EE.UU. hay verdadera libertad de expresión, esa que no existe en Cuba donde se encarcela o se manda al exilio. En este país (Estados Unidos) existen leyes que regulan el vocabulario y el contexto de lo que sale al aire, los programas están clasificados de acuerdo al contenido, pero la última palabra la tiene el ciudadano, que es quién decide, y no el Gobierno, qué ver en su TV.
Lo que la señora Martínez celebra de la televisión cubana se originó en EE.UU. y ha sido copiado (para bien) por el mundo entero, (incluyendo algunos países totalitarios como Cuba): programas originados en los canales de televisión públicos (PBS), los de historia, arte, política, etc.
Fremont, California