Tito Lagos-Bassett
Recientemente la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana de California —Caconaca— en unión a organizaciones homólogas del Sur de California, hemos firmado una declaración y coalición en pro del Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos-Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta).
Las razones que nos llevaron a ello, es la certeza de que como empresarios comprometidos con el porvenir de nuestra tierra, hemos observado los enormes beneficios que conlleva hacer negocio con la mayor potencia consumidora del mundo. Muchas otras naciones están envidiando nuestra oportunidad.
Los beneficios a corto y largo plazo que encontramos en este tratado son los siguientes:
Una disminución a la emigración de jóvenes a EE.UU., por lo que nuestras familias no se desintegrarán. Igualmente lograremos mantener los valores, cultura, moral y costumbres por muchos años. Además, con esto la inversión que hace el Estado en la educación y salud de estos ciudadanos no se desperdiciará, pues los talentos no emigrarán.
Otro beneficio será el desplome del monopolio de las industrias y productos, trayendo como consecuencia en la oferta y la demanda una disminución en los costos para el consumidor que siempre es el pueblo, así si hasta ahora el único medicamento para un tratamiento determinado de salud (producido por un laboratorio) se vendía a 500 córdobas, ahora con la competencia de las medicinas importadas costará 200. Esto no significa que el laboratorio local cerrará, éste sólo tendrá que desarrollar estrategias para investigar qué productos produce Estados Unidos o cuáles son muy costosos producir y trabajar en ese sentido.
Con el Cafta habrá mayor inversión y empleos. Se desarrollarán proyectos habitacionales, fábricas de productos con valores agregados, urbanizaciones y centros turísticos con verdaderos capitales para lo cual nuestra tierra tiene todo para ofrecer servicios de calidad.
Los puntos a favor del Tratado de Libre Comercio los podría seguir enumerando sin descanso línea tras línea: leyes laborales de corte internacional, protección del medio ambiente, mejores condiciones de salud y servicios sociales, mejores técnicas de cultivo y producción, etc. Pero obviamente, siempre encontraremos opositores al progreso que ambicionan que nuestro pueblo siga viviendo de las donaciones y limosnas (que también es un gran negocio).
En la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana de California, apostamos más bien por redimir a nuestra industria para que aproveche los beneficios de inyección del capital extranjero y desarrolle sus potenciales como los países autosuficientes lo hacen. Y a trabajar hermanos nicaragüenses.
Y no hay que perder de vista que a partir de enero del año en curso la nada despreciable y demoledora economía China ha entrado a la Organización Mundial de Comercio, atrayendo con ello gran parte del capital mundial, así es que mientras más se demoren los diputados en aprobar al DR-Cafta, más tardará nuestra industria en prepararse para enfrentar al mercado globalizado y se perderá la oportunidad que ofrecen las empresas que todavía tienen interés en el istmo centroamericano. Recuerden que ya nos llevan la delantera El Salvador, Honduras y Guatemala. No creo que los legisladores de los otros países sean más inteligentes que los diputados nicaragüenses.
Por favor señores, aprueben DR-Cafta, el pueblo de Nicaragua se lo merece.
El autor es Presidente de Caconaca