LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Amor a la belleza y a los otros

No es sólo una anónima colaboradora de la Casa Santa Lucía, donde trabaja para ayudar a los no videntes de un proyecto social en Chinandega. Edda Montealegre de Callejas también dedica parte de su tiempo al diseño de exclusivos muebles de fascinante tallado. El trabajo de dar vida a los trozos de madera surgió en […]

No es sólo una anónima colaboradora de la Casa Santa Lucía, donde trabaja para ayudar a los no videntes de un proyecto social en Chinandega. Edda Montealegre de Callejas también dedica parte de su tiempo al diseño de exclusivos muebles de fascinante tallado.

El trabajo de dar vida a los trozos de madera surgió en el año 1995, cuando sintió la ausencia de sus seis hijos, quienes hicieron vida propia, fuera de Chinandega. “Es un hobbie que me quita tiempo porque busco detalles en revistas de muebles antiguos, observo durante mis viajes los diferentes ambientes coloniales de las ciudades que he visitado y traslado a un papel todo lo que me gusta para sacar un pieza bonita”, detalla.

“Al principio lo hacía para dejar un bonito recuerdo a mis hijos, luego vinieron los discretos pedidos de gente que le agrada tener un mueble bonito en su casa y que comparte conmigo el arte”, dice.

Edda Callejas es chinandegana de cepa. Ama las buenas costumbres, la buena mesa y adora compartir tiempo con sus diez nietos. “Todos crecen y me dan afectos especiales y son un motivo para compartir buenos momentos con mi familia”, dice.

Lleva 48 años de casada con Roberto Callejas Saravia, un productor de caña de azúcar, que también dedica su tiempo libre a la pintura, sobre todo, de arte sacro.

EVENTO CRUCIAL

De buenos propósitos, doña Edda Callejas, abandonó muchas actividades a la muerte de su menor hijo, Rodrigo.

La noticia sacudió a todos los miembros de su familia por lo impactante del deceso.

“La partida de mi hijo cambió el rumbo de mi vida, nunca volví a ser la misma y siento que no estoy completa aquí.

Al recuperar el ánimo y convivir con el duelo patológico, fue recuperando los espacios de su tiempo, llenándolos con participación activa en obras benéficas y atendiendo el hogar.

Uno de los proyectos sociales que gozan de su apoyo y colaboración es la Casa Santa Lucía, que ayuda a los no videntes chinandeganos.

También encuentra satisfacciones en las piezas de madera talladas a mano. Muebles como camas, mesas, sillas, columnas de estilo antiguo o barroco, son parte de su producción anual.

Cada pieza tarda hasta seis meses en ser acabada y esto se debe a que los pequeños detalles hacen demorar la obra, para al final obtener verdaderas piezas de arte que se adaptan de manera armónica a la decoración de los espacios.  

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: