- Evite que el nuevo miembro de la familia se convierta en la manzana de la discordia. Le damos ideas para lograr que su hijo o hija mayor reciba con la mejor disposición al bebé de la casa
Un bebé viene en camino y su hermanito mayor en lugar de esperarlo con los brazos abiertos, lo espera con hostilidad. Al nacer el niño, lo puede decir con palabras, con pellizcos o con actitudes regresivas como orinarse en la cama. Es una escena muy común en los hogares, cuando se avecina la llegada de un nuevo miembro en la familia, pero preparando al niño es posible cambiar el panorama.
Es una situación incómoda para los padres y ciertamente motivo de preocupación, por cuanto se desea que haya armonía y amor entre hermanos. Sin embargo, se trata de un proceso “súper normal”, según la sicóloga clínica, Maritza Vanegas, quien es coordinadora de la carrera de sicología en la Universidad Centroamericana (UCA).
Se trata de la rivalidad fraterna e implica la adecuación de un ser que ya existe hacia un hermano que viene, explica.
El hermanito mayor tendrá que compartir a su figura de apego, que generalmente es la madre, en ese amor incondicional, agrega.
Compartir a su madre resulta muy difícil para el niño, por lo que reacciona en defensa de su propio territorio afectivo, defiende la relación especial que tiene con la mamá, los padres o los adultos de su alrededor. Y en esa defensa se producen una serie de manifestaciones, dice Vanegas.
Generalmente manifiestan comportamientos regresivos. Empiezan a orinarse en la cama tratándose de algo que ya habían superado, hacen rabietas o hablan en un lenguaje infantil, entre otros comportamientos descritos por el psicólogo Antonio Aburto.
Esta es una manera de llamar la atención, de decir que él también está ahí y que necesita atención. El niño se ve desconcertado porque de pronto todo está concentrado en el nuevo bebé, indica.
No necesariamente tiene que ser así, pero muchas veces la diferencia de edades entre los hermanos puede ser causa del rechazo hacia un hermanito, explica el doctor Aburto.
El problema se da porque todas las atenciones estuvieron alrededor del niño mayor por mucho tiempo, y cuando el bebé nace, siente que los padres concentran su atención en él.
El especialista recomienda preparar al niño con respecto al nacimiento del hermanito, de manera que participe, crearle expectativas e involucrarlo en todos los preparativos.
ALGUNAS IDEAS
La tendencia del niño a cuya familia acaba de llegar un bebé, será de buscar afecto, sentirse chiquito otra vez.
Atención. Es necesario que los padres le brinden mucha atención, cariño y afecto, debido a que la vida les está demandando centrar la atención en el nuevo ser y es probable que descuiden un poco al mayor.
Afecto. El niño debe recibir mucho cariño, sentir que el hecho de que haya nacido ese nuevo ser no implica que sus padres han dejado de amarlo.
Temores. El mayor temor que siente el niño mayor es precisamente a que sus padres dejen de amarlo, especialmente su mamá.
Paciencia. Se les debe dar atención preferencial, en ningún momento castigarlos, no pedirles que actúen como adultos porque no lo son y tener mucha paciencia. Hágale ver las ventajas de estar grande.
Evite. Nunca le dé responsabilidades que tengan que ver con el bebé, como hacerles la pacha, cuidarlo, etc., porque en lugar de sentir que es bueno tener un hermanito, sentirá que es feo.
Errores. No se deben usar ni permitir que otros adultos usen términos como “te caíste de la silla”, “Ya no sos el bebé de la casa”. Es como decirle: “Todas las atenciones que se te daban ya no se te van a dar, ya no serás el bebé de la casa” y el niño se forma una serie de ideas erradas sobre lo que va a suceder con él.
Al llegar. Cuando llegue del hospital, no pase directo a la cama sin atender al niño. Siéntese con él de manera que sienta que están recibiendo juntos al bebé.
Rechazo. Si la mamá no atiende al niño inmediatamente que llega del hospital, el niño se sentirá rechazado porque además se quedó con el miedo de no saber qué le iba a pasar a su mamá.
Éxito. La aceptación del niño pequeño depende de cómo fue preparado anteriormente el niño mayor.
Alianzas. Las alianzas con los demás adultos es clave. Los adultos que están alrededor deben llevar un lenguaje positivo al niño.
Modelo: Felipe Caldera
Agencia: Academia Eleganza
