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Celos, ¡combátalos!

Los celos de un niño hacia su hermanito que viene en camino o que acaba de llegar a la familia, es algo normal. Sin embargo, muchas veces los padres pueden ser la causa de ese comportamiento, sin ninguna intención de hacerlo. El rechazo del niño hacia su hermanito se da más por las actitudes de […]

Los celos de un niño hacia su hermanito que viene en camino o que acaba de llegar a la familia, es algo normal. Sin embargo, muchas veces los padres pueden ser la causa de ese comportamiento, sin ninguna intención de hacerlo.

El rechazo del niño hacia su hermanito se da más por las actitudes de los adultos. Si el niño no es incorporado al proceso de advenimiento de un nuevo ser, no se siente tomado en cuenta. Su rechazo se puede dar porque tal vez los padres en ese momento se centran en ese nuevo embarazo, en las atenciones de la mamá, y todo gira en torno a eso.

Entonces, el niño siente que ya está la preferencia para otro ser. El rechazo no es propiamente al nuevo hermano o hermana, sino a las actitudes que los adultos tienen en ese momento.

Otras veces, se debe a que son comparados con el nuevo bebé. Los padres empiezan a decir “Éste es blanco y aquél es moreno”, “Éste no llora y aquél era llorón”, “Éste come mucho y aquél no quería comer nada”, “Éste es muy tranquilo y aquél nos dio muchos problemas” y eso descalifica al niño.

De modo que, generalmente, somos nosotros los que generamos las condiciones para que haya rechazo de un niño hacia su hermanito, al descalificarlos, compararlos y no involucrarlos.

Algunas veces los padres lo provocan incluso, con los espacios físicos. El lugar donde estaba su cama o sus juguetes, ahora será destinado para la cuna del nuevo bebé y eso es descalificativo para el niño mayor.

La hostilidad surge muchas veces porque los adultos tenemos una conducta poco comunicativa con los niños, no son tomados en cuenta. En estos casos, es necesario explicarles por qué se tomará su lugar y hacerles sentir que están aportando.

El mandato es otro error. Los adultos generalmente mandamos a que el niño grande vaya a ver al pequeño y quizás todavía está en edad de mucho juego, de correr, de estar con otros niños.

TOME EN CUENTA AL MAYOR
Un inicio es preguntarle si quiere un nuevo bebé en la casa.

Respeto. Explicarle que sus juguetes son suyos, y los nuevos son para el nuevo bebé, pero que ambos pueden jugar con los juguetes. Enseñarle a compartir.

Explicar. Otra forma de involucrar al niño es explicándole que su mamá tendrá cambios físicos y que así pasó cuando nació él. Si la mamá tiene fotos anteriores, se las puede enseñar para contarle.

Compañero. En los primeros tres años el niño está aprendiendo y depende mucho de nosotros. Si esa etapa coincide con la preparación de un nuevo bebé, se puede aprovechar para incorporarlo, llevándolo a las consultas.

No suponga. Nunca actúe en el supuesto que el niño lo va a entender porque llevará mucho qué perder. Es mejor explicárselo.

Organizando. Al comprar y organizar la ropita, los espacios, etc., tómelo en cuenta, enséñele el ultrasonido y dígale que es una foto de su hermanito.

* La autora es sicóloga del centro Dos Generaciones.  

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