José Sebastián Medina Bendaña
La humanidad entera se ha conmovido por la valiosa y sensible pérdida de ese hombre que proyectó paz y que estremeció los corazones de todos los que escuchamos sus múltiples exhortaciones, mensajes, encíclicas y frases que escribió y dijo en sus casi 26 años de vida papal.
Algo que distinguió a este buen pastor fue su especial cariño a los jóvenes a los que con gran alegría se dirigió y depositó la esperanza de la humanidad y de la Iglesia por el ánimo y la confianza que el vigor juvenil es capaz de dar.
Las jornadas de la juventud le alentaron y los jóvenes se motivaron aún en medio de las dificultades del mundo a vivir por y para Cristo.
Hoy los jóvenes del mundo hemos perdido un padre, un amigo, un hermano pero en el cielo hemos ganado un fiel intercesor de los que él en reiteradas ocasiones llamó “mis queridísimos jóvenes”.
Descanse en los brazos de Dios y en el regazo de María, el Papa de los jóvenes.
Joven franciscano