Reyneris Cerda Aragón
¡Qué paseadas…!

¿Qué es lo peor que te ha ocurrido en el salón de clases?
Te caíste de la silla, olvidaste la parte de tu exposición y bla, bla, bla… si pensás que eso es el fin del mundo, tranquilo ¡A otros les pasan cosas peores!
Reyneris Cerda Aragón
Cuando estas en el colegio lo menos que deseás es dejar una mala impresión ante tus amigos y mucho menos pasar por una situación bochornosa que quede grabada en la memoria de todos.
Pero por cosas de la vida, siempre hay un detalle que mancha tu trayectoria, algo así como un “trágame tierra”.
¿A quién no le ha pasado una “canteada” en el colegio? Malos entendidos, accidentes, una jugada del destino o de un compañero cruel. Todos, en cierto momento, son víctimas de miradas, señalamientos o de los compañeros que se ríen sin piedad de tus malas pasadas.
Si fueras Lizzie Mcguire sería fácil evadirlo, pero desafortunadamente te toca aguantar y esperar a que se aburran mientras te consolás repitiéndote “el que ríe de último ríe mejor.
Si pensabas que estabas sólo en esto, te equivocás. Un chavalo a quien llamaremos “Pedro”, narra que el año pasado durante la clase de Español uno de sus compañeros se convirtió en el “chile” de la sección cuando accidentalmente se le salió un gas.
“Y lo peor no fue el gas, fue que la profe estaba dictando y todos guardábamos completo silencio. Así que cuando al “maje” se le escapó, todos voltearon a verlo ¡Pobre! Se perdió una semana completa de la escuela”, cuenta la fuente que no pudo contener la risa un sólo instante.
Para refrescarte la memoria, aquí te dejamos unas cuantas anécdotas de chavalos que ya pasaron por ese tipo de episodios que jamás te gustaría vivir, a ver si lo podés evitar.
¡Todavía hay más!
Equivocación matutina:
Lo más penoso del año pasado fue el primer día de clases cuando tomé otro autobús que no era el del colegio. Era nueva en el centro y para variar iba tarde, así que cuando vi venir un bus, le hice parada creyendo que era el mío, una vez arriba, miré gente vestida normal y al instante, el conductor me cobró, me bajé apenada mientras todos me quedaban viendo.
“Lola”, 14 años
¡Allá va el zapaaatoooo!:
Mi más penosos recuerdo del año pasado fue una vez que se me safó el zapato frente a todos en el colegio y unos babosos me lo agarraron para jugar futbol. Empezaron a bolearse mientras yo le reclamaba mi zapato a uno y a otro… ¡Qué pena!
“Ana”, 13 años
¿Quién es esa?:
El primer día de clases el profesor pasó lista y me llamó por mi segundo nombre, “Emérita”. Todos se pusieron a reír y yo no entendía cuál era el chiste. Era nueva en el colegio y no sabía qué hacer. Quería desaparecer y no llegar jamás a ese colegio.
Auara del Castillo, 18 años
La peor… nota:
En mi colegio acostumbran dar los exámenes por orden, del peor al mejor. Una vez el profesor se puso a hablar de una persona que había sacado cero y qué barbaridad y bla, bla, bla. Toda el aula estaba intrigada. Cuando empezó a repartirlos, el primer examen que dio fue el mío… jejeje. Todos me quedaron viendo y se dieron cuenta de quién era el famoso cero.
Jessenia Vallejos, 20 años
Por andar de “ecológicos”:
Yo soy de Catarina y la vagancia más popular es ir a la Laguna de Apoyo. Un día nos escapamos del colegio y nos fuimos en un jeep de un amigo. El vehículo andaba en mal estado y en una bajada que hay por Diriá, el muchacho perdió el control. Todos íbamos gritando, pensamos que nos íbamos a matar, una baranda se quebró, dos amigos se cayeron y los que quedamos adentro nos estrellamos frente a un paredón. Total, no disfrutamos, nos metimos en problemas, se dio cuenta el director, casi no subimos a la promoción y terminamos bien asustados.
Bismark Nicaragua, 17 años
¿De veras estudiaste?:
El momento más penoso fue una vez que me puse las pilas a estudiar para el examen de Química porque sólo tenía 20 puntos acumulados. El examen valía 40 puntos y me los saqué. El profe no creyó porque nunca le habían sacado lo que vale y dijo que se le habían robado el examen, así que me pasó a la pizarra delante de todo mundo para hacerme preguntas… al final pasé, pero me dió mucha pena.
Indira Paiz, 18 años
Comió un “poquito” de más:
Una vez me fui sin desayunar a la escuela y a la hora de la clase me estaba muriendo de hambre. Cuando sonaron la hora del receso, corrí al bar del colegio y allí arrasé con lo que pude. Cuando entramos al salón de clase un amigo me saludó con una palmada en la espalda y me sacó todo el recreo… Todos me quedaron viendo como la cochinita de la clase. Yo sólo quería desaparecer.
“Rosa”, 15 años
Lo peor que te ha pasado es…
Un día estaba en medio de un dictado, pero me equivoqué y quería borrar rápido con corrector. Cuando lo estaba abriendo con la boca, el envase se rajó y se me derramó todo el líquido. No hice más que salir corriendo del salón.
Sary Ortega – 18 años
Un día salí del colegio con mi novio, sin permiso. Nos distrajimos viendo tortuguitas, pero en una de esas me resbalé y caí en el lodo ¡En ese momento quería que la tierra me tragara! Llegué a mi casa toda embadurnada de lodo.
Jessica Morales – 22 años
Una vez para un examen me agarraron con las manos en la masa. Tenía la copia con todas las formulas en un estuche y al “teacher” se le ocurrió hacer una revisión… me agarró, me sacó de clase y me llevó a la dirección. Los chavalos después me andaban haciendo burla.
Juan Maldonado – 18 años ![]()
