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Alerta de fraude electoral
Hace dos semanas, el organismo cívico Ética y Transparencia advirtió acerca de que en las elecciones nacionales que deben celebrarse en noviembre del próximo año, se podría llevar a cabo un gran fraude electoral.
En primer lugar, Ética y Transparencia advirtió que miles de ciudadanos podrían quedarse sin votar por vencimiento de sus cédulas de identidad, lo que fue confirmado después por un alto funcionario del mismo Consejo Supremo Electoral (CSE). Los directivos de ese organismo nicaragüense de observación electoral también expresaron su preocupación, por la falta de control institucional y público de los fondos estatales que reciben los partidos políticos para financiar sus campañas electorales. Pero lo más importante fue su alarma ante la posibilidad de un determinante fraude electoral en las elecciones de Presidente de la República y diputados, para el cual los partidos FSLN y PLC que controlan el Poder Electoral ya hicieron un ensayo descarado, en las elecciones municipales del año pasado.
En efecto, como muy bien debe recordarse porque ni siquiera han transcurrido seis meses desde entonces, en los comicios municipales de noviembre del 2004 ocurrieron graves anomalías en Granada, Santo Tomás y Cuapa, en perjuicio del Partido Conservador, así como en otros municipios del norte de Nicaragua en contra del Partido de la Resistencia Nicaragüense.
Inclusive, debido a las denuncias de aquellos fraudes en las elecciones municipales del año pasado en provecho de los partidos FSLN y PLC, fue asesinada una periodista de LA PRENSA , María José Bravo. Y a pesar de que en este caso criminal se hizo justicia —pues el autor material del asesinato fue condenado a 25 años de presidio—, sin embargo el fraude electoral quedó en la impunidad.
Al respecto es muy preocupante que el organismo internacional que observó las elecciones municipales del año pasado en Nicaragua, la OEA, hasta la fecha no ha emitido el informe correspondiente en el que tiene que pronunciarse sobre las denuncias de fraude antes señaladas, así como hacer las recomendaciones pertinentes para que en las elecciones nacionales del 2006 no se repita, ampliado, el manipuleo fraudulento del sufragio popular que se hizo el año pasado.
En realidad, sería terrible para la sociedad nicaragüense que en las elecciones nacionales del próximo año el proceso democrático —ya severamente quebrantado por la traición de Arnoldo Alemán y el PLC y por su confabulación pactista con el FSLN—, se viera quebrantado definitivamente por un fraude libero-sandinista.
La única posibilidad que tiene el pueblo nicaragüense de restaurar por medios cívicos e institucionales la institucionalidad democrática gravemente dañada por el pactismo y la dictadura bipartidista libero-sandinista, es la celebración de elecciones libres, limpias y confiables. La ciudadanía democrática todavía está a tiempo de organizar una alternativa ganadora para enfrentarla a los partidos corruptos y autoritarios que han impuesto su dictadura bicéfala y pervertido las instituciones republicanas, incluyendo el Consejo Supremo Electoral. Es más, los elementos sanos que posiblemente hay dentro del PLC y que son conscientes del grave peligro que está corriendo al proceso democrático nicaragüense por culpa del pacto entreguista de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega, todavía pueden, si quieren, sacudirse de encima a la cúpula corrupta y comenzar a depurar a ese partido, que sin dudas de ninguna clase a pesar de todo el daño que le han hecho sus propios líderes sigue siendo la fuerza política no sandinista más importante en el país.
En todo caso, la sociedad democrática debe prestar atención a las denuncias que con tiempo suficiente está dando a conocer el organismo cívico Ética y Transparencia, acerca de un posible fraude electoral el próximo año. Y de inmediato hay que exigir al CSE que renueve las cédulas de los centenares de miles de ciudadanos que se están quedando sin ella, o que se dicte la disposición legal correspondiente para prorrogar la validez de los documentos de identificación.
La amenaza de fraude electoral debe ser conjurada antes de que sea demasiado tarde.