- Primer caso sangriento por falta de cortesía en las vías
Elízabeth Romero
La Policía identificó a Roberto Carlos Pallaviccini, de 32 años, como el principal sospechoso de la muerte del taxista Salvador Antonio Lezama Meléndez, ocurrida el martes en el Mercado Oriental.
Pallaviccini es el dueño del autobús cuyo conductor discutió verbalmente con el taxista Lezama Meléndez, poco antes del crimen.
El jefe del Distrito Cuatro de la Policía, comisionado Juan Ruiz, confirmó que Pallaviccini aún se encuentra prófugo, pese a que el autobús placas 204-868, de su propiedad, fue retenido en esa delegación.
El jefe policial dijo que Pallaviccini pretendió resolver con balas un pleito en el cual estaba involucrado uno de sus conductores.
La terminal de los buses de la ruta San Isidro-Managua está a media cuadra de donde ocurrió la discusión entre el busero y el taxista, por lo que el autor del disparo pudo movilizarse en su camioneta y dirimir a balazos un pleito verbal en que no estaba involucrado.
Pallaviccini sacó el arma al ver a Lezama sacar un tubo de la cajuela del taxi, y le disparó.
“Los familiares están claros del asunto, porque el papá (de Pallaviccini) llegó solo y nervioso; es quien llegó con la noticia. O sea que está claro ya el homicidio”, dijo Ruiz. “Sólo falta capturarlo”.
Una portación de armas registrada en el Distrito Cinco de la Policía, llevó a confirmar a las autoridades que el sospechoso posee una pistola marca Colt, calibre 45, que coincide con el casquillo y plomo que ocuparon en la escena del crimen.
SÓLO FUE DISPUTA
El jefe policial dijo que éste es el primer caso en que por disputa de una vía se llega a hacer uso de la violencia extrema.
“No tenemos registrado este tipo de incidentes, así, tan violento de sacar un arma”, sostuvo Ruiz.
El funcionario descartó que el crimen del taxista haya sido premeditado, como aseguró ayer la viuda de la víctima, María Lourdes Rodríguez Cortedano.
Mientras retiraba algunas de las pertenencias de su esposo fallecido, Rodríguez Cortedano aseguró que su marido fue víctima de una pasada de cuentas.
La viuda relacionó que su esposo era representante de un grupo de familias que habitan en un asentamiento cercano al barrio Camilo Ortega y cuyas tierras aún están en litigio. Asimismo aseguró que personas no identificadas fueron vistas cuando lo seguían en una camioneta la mañana del martes.
Pero el jefe policial insistió en que el crimen fue resultado de un problema meramente de tránsito.
“Faltó la cortesía” entre conductores, señaló el jefe policial, tras recordar que comúnmente esa es una esquina conflictiva, debido a que los buseros se estacionan en media calle a bajar y a subir pasajeros, sin utilizar las paradas correspondientes.
El funcionario manifestó que tras este hecho analizarán ese problema de regulación, para obligar a los buseros a que hagan uso de las bahías y evitar nuevos sucesos sangrientos.
