LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Lecciones del impasse en la OEA

Alberto L. Alemán Aguirre El terco empate que se produjo cinco veces en la Organización de Estados Americanos esta semana, deja un sabor amargo y permite extraer varias conclusiones, algunas de ellas no muy buenas. El retiro de la candidatura del ex Presidente salvadoreño Francisco Flores es una evidencia de la desunión de Centroamérica, una […]

Alberto L. Alemán Aguirre

El terco empate que se produjo cinco veces en la Organización de Estados Americanos esta semana, deja un sabor amargo y permite extraer varias conclusiones, algunas de ellas no muy buenas.

El retiro de la candidatura del ex Presidente salvadoreño Francisco Flores es una evidencia de la desunión de Centroamérica, una prueba más que la integración es aún mucha palabrería hueca.

En junio pasado, con la elección del costarricense Miguel Ángel Rodríguez, Centroamérica presentó una imagen de unidad y se logró un consenso continental. Para Nicaragua, fue un trago amargo, porque sabemos perfectamente que este hombre — hoy bajo arresto por sospechas de corrupción— es conflictivo y poco hábil para el diálogo. Así lo demostraron el conflicto por la navegación armada de guardias ticos en el San Juan y las grandes protestas sociales en su propio país ante la privatización del ICE.

El manejo del tema de la candidatura de Rodríguez por el Gobierno de Enrique Bolaños fue torpe, pero al final, decidimos sumarnos al consenso hemisférico.

Sin embargo, Honduras, ese desleal miembro de la integración centroamericana que ratificó un tratado limítrofe que perjudica a Nicaragua, no quiso tragar amargo y respaldar a Flores.

A pesar de que fue la candidatura regional que más aceptación tuvo, de que recibió el apoyo expreso de Estados Unidos, un rencoroso gobierno hondureño se negó a respaldarlo, evocando roces del pasado.

Flores es polémico y en su mismo país, muchos le imputaron una actitud autoritaria e intolerancia. ¿Pero es que Rodríguez era ideal?

Belice apoyó a México, el cual también es su vecino. Panamá nunca apoyó claramente a Flores.

En cuanto a la OEA misma, es preocupante que este impasse llegase a repetirse el 2 de mayo, fecha de la nueva elección. La OEA necesita elegir pronto a un secretario general que impulse las requeridas reformas que la hagan más eficaz. Necesita también la OEA superar la crisis de credibilidad asociada a la renuncia de Rodríguez.

Y la división en dos bloques —supuestamente uno “pro-gringo” y el otro “antigringo”—, claramente definidos, amenaza precisamente dicha efectividad.

Ambos grupos se concentran alrededor de los dos candidatos: Luis Ernesto Derbez, Canciller de México —visto ahora como el “candidato de Washington”—, y el Ministro chileno del Interior, José Miguel Insulza, a quien algunos ven como “el candidato de Hugo Chávez”.

Es ésta una visión injusta y simplista en ambos casos. Las aspiraciones de los dos hombres y de sus naciones —de gran peso en Latinoamérica— son legítimas .

Que Washington se haya decantado por Derbez es bastante lógico, dada la estrecha relación entre los dos vecinos y una mayor afinidad en varios temas bilaterales. Y que Centroamérica apoye al mexicano, también es lógico, no solamente por la postura estadounidense, sino porque quizás cuenta con una mejor óptica de nuestros problemas.

Si bien el gobierno de Vicente Fox rompió con algunas tradiciones de la política exterior mejicana, como la buena relación con la Cuba de Fidel Castro, fueron Fox y su canciller Derbez quienes rehusaron votar por la guerra en Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU a pesar de las presiones.

Como la economía latinoamericana más exitosa y con un alto nivel de desarrollo, es comprensible que Chile aspire a presidir la OEA.

El gobierno chavista de Venezuela, opuesto ideológicamente a EE.UU., halló una nueva oportunidad de confrontación y se dice que presionó a favor de Insulza a países pequeños, como también lo hizo Washington. Aunque no se reconozcan en público, esas presiones son un pan común en la diplomacia.

Se olvida un hecho. Chile y México son los únicos dos estados latinoamericanos en tener un tratado de libre comercio individual con EE.UU.

La prensa chilena prontamente advirtió de no dañar la relación con Washington y no permitir que Insulza sea visto como “una suerte de representante de voces antiestadounidenses en la región”, como decía el miércoles el editorial del diario La Tercera. Insulza mismo y su gobierno de izquierda moderada se han apresurado a dejar en claro que no se trata de llevarle la contraria a EE.UU.

La polarización refleja asimismo que Sudamérica es un bloque más integrado, que tiene mejor definidos sus propios intereses y agenda, y que aspira a una mayor independencia de EE.UU.

Es imposible no concluir que la hegemonía estadounidense ha mermado, al no poder lograr una automática victoria para el candidato que respaldó —lo tradicional—, un resultado que, además de la postura suramericana, no está desvinculado al hecho que América Latina no es una prioridad de la política exterior de la superpotencia.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: