- “A él lo mataron a sangre fría…”, lamentó una de las personas del lugar que presenció el crimen
- La víctima buscó ayuda, pero sus intentos fueron en vano
Elízabeth Romero
“¡Auxilio! ¡Ayúdenme!” Fueron las últimas palabras del taxista Bayardo José Rosales Guadamuz, de 35 años, cuando en vano intentó escapar de sus captores. Un desconocido, ante la mirada atónita de varios vecinos del lugar, le disparó en repetidas ocasiones.
El hecho sangriento que estremeció a los lugareños de la entrada a la comunidad Los Zambrano, en Tipitapa, ocurrió a eso de las 7:30 p.m., del miércoles.
Fabiola Molina, una de las testigos del crimen, relató que en el interior del vehículo placas T20-888, que era conducido por Rosales, viajaban cuatro personas, una mujer y tres varones, quienes regresaban de la comunidad Los Zambrano, desde donde lo traían encañonado con sus armas de fuego.
En su desesperación por escapar de sus captores, la víctima trató de estrellar el vehículo frente a la casa de la testigo, quien lo conocía, pero debido a que la tapia contra la cual impactó es de zinc, fueron pocos los daños.
Sin embargo, la inesperada acción le dio unos momentos al desesperado taxista, quien salió corriendo hacia la casa de la testigo, en busca de ayuda.
Pero sólo alcanzó a correr unos pasos, debido a sus limitaciones físicas en una de sus piernas, y fue alcanzado por uno de los hombres, quien lo haló de la camisa y lo llevó a la calle.
Como una forma de advertencia, la mujer que acompañaba a los tres desconocidos gritó. “Esto es un secuestro”, recuerda la testigo.
Ya en ese momento, el desconocido aprisionaba el cuello de su víctima y estuvo a punto de asfixiarlo.
De pronto, otro de los delincuentes le pasó una pistola al hombre que mantenía al taxista agarrado del cuello, y éste le colocó la pistola en la frente.
El desconocido había llevado a su víctima hasta la parte trasera del vehículo, cuando el cónyuge de Molina, Carlos Iván Mejía, intentó intervenir en su defensa sacando un machete.
“Ya fue demasiado tarde porque ya los delincuentes lo tenían a punta de bala”, recordó Molina.
Otra persona “se quiso meter y lo apuntaron a matarlo, él se corrió y se agachó cuando la bala pasó”, señaló la testigo.
El desconocido comenzó a disparar, primero al aire, por lo cual la víctima comenzó de nuevo a pedir auxilio, indicó Molina, pero el armado reaccionó ordenándole: “¡Callate!” al mismo tiempo que le empezaba a disparar.
“Le disparó en la cabeza, le disparó por donde quiera, fueron siete balazos, todavía volaron otro cuando iban por allá que casi matan a un muchacho de la otra casa también”, recordó Molina.
La víctima aún resistió a la agresión, trató de ponerse en pie, caminó unos pasos pero se desplomó boca abajo sobre la polvosa calle.
Después de varias llamadas telefónicas la Policía llegó al sitio y lo trasladó al centro de salud de la localidad, donde falleció.
“A él lo mataron a sangre fría, adelante de todo mundo, porque aquí todo mundo estaba afuera viendo, arriesgando su vida también”, lamentó la mujer.
Los desconocidos abandonaron el taxi en una gasolinera en las inmediaciones de La Subasta.
PADRE RECLAMA JUSTICIA
Juan Rosales Obando, progenitor de Bayardo José Rosales Guadamuz, de 35 años, consideró que el robo pudo ser una de las causas del secuestro.
Desde el sitio, donde aún estaba fresca la sangre derramada por su vástago, Rosales clamó por justicia.
”Hay que dar con los asesinos”, pidió el progenitor de la víctima.
Rosales aseguró que su vástago portaba dinero, aunque no supo precisar la cantidad que en ese momento llevaba en sus bolsillos.
VERSIÓN OFICIAL
La información proporcionada por el Distrito Ocho de la Policía fue escueta y no se confirma ni siquiera cuántos impactos de bala recibió la víctima. El teniente Manuel Campos, vocero de ese Distrito policial, indicó que aún no cuentan con el informe del Instituto de Medicina Legal. Se conoció que fue capturado el principal sospechoso, pero esto no fue confirmado.
