Marta Cecilia Fiallos
Así como el Vicepresidente de la República escribió sobre el problema de energía que actualmente está atravesando el país, publicado en esta misma sección el pasado lunes 6 de junio, sería bueno que su reflexión se aplicara también a la situación caótica de confrontación en que ha caído el Poder Ejecutivo con el resto de los poderes que gobiernan Nicaragua.
No obstante la reflexión, el artículo tiende a interpretarse que fue escrito por un nicaragüense que está fuera de la situación de crisis en que se debate la nación, no de quien es parte de las autoridades principales del Gobierno, por lo consiguiente, responsable en encontrar una solución a la crisis actual.
Un Vicepresidente elegido por el pueblo, como es el caso, es llamado a cerrar filas con su Presidente y estar en estos momentos críticos comprometido en proteger la constitucionalidad de la nación, oponiéndose ante los malos hijos de la Patria a que continúen realizando fechorías que afectan grandemente a la población. Como bien el artículo lo indica, sólo unidos los nicaragüenses podemos salir adelante de esta crisis. Pero estos nicaragüenses deben ser los honestos, los que ponen primero los intereses del pueblo ante los personales, los que dejan a un lado las diferencias políticas para pensar en el bienestar del pueblo honrado y trabajador que anhela tener un país estable y seguro para su familia.
Las autoridades elegidas por el pueblo no pueden ser indiferentes ni egoístas y esperar que esta lucha de poderes aniquile las esperanzas de un pueblo, quien a través del ejercicio democrático del voto los han elegido. Se debe velar por el cumplimiento de nuestra Carta Magna.
Tuve la oportunidad de acompañar a un matrimonio misionero estadounidense que desde hace cuatro años ha estado desarrollando obras sociales en el país. Estas personas no tienen ninguna responsabilidad social con Nicaragua, sin embargo han dejado su comodidad para llevar ayuda espiritual, social y médica a compatriotas olvidados en zonas de Bluefields y Somotillo, donde en muchos casos se carece de lo más elemental para la subsistencia humana. Estos misioneros extranjeros han estado realizando el trabajo que corresponde a aquéllos que el pueblo eligió como sus autoridades.
Periodista, Canadá