LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

La ventaja de altura de Kevin McBride (Izqda.) podría ser la única que tiene sobre Mike Tyson, a quien se enfrenta esta noche.

Tyson… ¿aún vive? Coto defiende ante Abdullaev

Edgard Tijerino [email protected] ¿Se puede reciclar la furia? Mike Tyson tratará de demostrarlo hoy en Washington frente a un intrascendente Kevin McBride, en quien nadie cree. “Tyson debe noquear en el primer round, y quizás con el primer golpe”, se atreve a vaticinar Michael Katz, un cronista de boxeo multigalardonado. En sus tiempos de grandeza, […]

Edgard Tijerino [email protected]

¿Se puede reciclar la furia?

Mike Tyson tratará de demostrarlo hoy en Washington frente a un intrascendente Kevin McBride, en quien nadie cree.

“Tyson debe noquear en el primer round, y quizás con el primer golpe”, se atreve a vaticinar Michael Katz, un cronista de boxeo multigalardonado.

En sus tiempos de grandeza, ese era un pronóstico mayoritario. Tyson fue siempre lo más aproximado a un “doberman”. Incluso llegó a morder realmente a Evander Holyfield afectado por la impotencia en la pelea de revancha de 1997.

Esta noche, no será necesario colocarle un bozal a Tyson. Aparentemente, McBride no representa el menor peligro.

Entonces, ¿qué espera el público? Que el “Monstruo” Mike dé una señal de vida y pueda agitar un poco la categoría de los elefantes, tan devaluada en los últimos tiempos.

“¿Veremos otro Mike Tyson como ser humano?”, se pregunta Ron Borges.

Tyson era insoportable. Uno no podía permanecer indiferente a sus actitudes grotescas, a sus expresiones sobre mujeres, a su desprecio por el mundo y por él mismo, a su amargura embotellada, a su exitoso afán por caer mal.

Nos aburrimos de leer sobre su infancia llena de crueldad, sobre su estadía en la prisión y el “olfato” y cariño sin límites de Cus D’Amato, quien logró el milagro de sacarlo a flote.

Tenemos memorizado el gran esfuerzo de ese adiestrador convertido en casi un padre, y lo dramático que fue su muerte, cuando apenas iniciaba un difícil proceso de transformación.

Sin D’Amato guiándolo como si llevara de la mano a un ciego tratando de abrirse paso en un mercado persa, Tyson se sintió espiritualmente debilitado y su ferocidad volvió a canalizarse hacia lo delictivo.

A los 39 años, la fiera ya no provoca pánico. Él fue humillado por Lennox Lewis después de haber estado rebotando contra múltiples adversidades transitando por la escabrosa carretera de lo repulsivo.

Líos aparte, Tyson paralizaba el planeta en cada una de sus presentaciones. Su propuesta de salvajismo puro, resultaba sumamente atractiva, y no resistíamos la tentación de pagar por verlo en TV o buscar con desesperación un boleto de ring side por encima de los mil quinientos dólares.

Hoy, posiblemente peleando solo, Tyson intentará dar una señal de vida.

La crisis que agobia el peso pesado lo necesita, aunque sólo queden algunos pedazos de lo que él fue.

COTO A LA CARGA

El puertorriqueño Miguel Coto defenderá hoy su cinturón del peso welter junior ante el uzbequistaní Muhammad Abdullaev, el único púgil que ha logrado derrotarlo en toda su carrera.

Coto ha ganado sus 23 peleas como profesional, 19 de ellas por KO. Su única derrota llegó cuando era amateur, en las Olimpiadas del 2000, ante Abdullaev, que lo venció por decisión de 17-10.

Abdullaev, que reside en Alemania, está ranqueado de quinto en la OMB, con marca de 15-1 y 12 nocauts. El boricua defendió su cinturón por última vez el 26 de febrero, cuando venció por KOT a DeMarcus Corley.

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