- Su madre las dejó solas un momento y al regresar estaban quemadas
Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA
Una madre dejó a sus hijas solas por un momento y a su regreso las encontró calcinadas.
Nadie iba a imaginar que las hermanitas Lilliam Leticia, de 2 años y Kenia del Socorro Castro García, de apenas seis meses, perecerían carbonizadas por las llamas que redujeron a cenizas la humilde y empobrecida vivienda donde se encontraban el día del dramático y desgarrador episodio.
Las dos menores murieron calcinadas cuando fueron dejadas solas por unos minutos por su mamá María Dalila García Reyes, de 19 años, quien se dispuso a irle a dejar la comida a su marido German de Jesús Castro Guillén, de 20 años, quien se encontraba tapiscando maíz a un kilómetro de distancia de la chocita de bambú donde habitaban.
El catastrófico suceso se registró el pasado 1 de junio del corriente año, a eso de las 11:00 de la mañana, en la comarca buena Esperanza de Guina, comunidad de Ayapal, jurisdicción del municipio de San José de Bocay, pero fue hasta el viernes que la Policía recibió la denuncia por lo lejano de la zona.
Según la Policía, la campesina, madre de las dos niñas, después de preparar la comida, bajó dos tizones de la hornilla para evitar que éstos quedaran encendidos, los tomó y los dejó abajo del molendero, pero sin percatarse que pegarían con los rejones de bambú de que estaba construido el rancho.
La mujer se fue a dejarle la comida a su esposo que estaba trabajando y de regreso a la casa acompañada de él, al subir a un bordo observó que su casa estaba prendida en llamas. Fue imposible rescatar con vida a las dos pequeñas, dado que las casas vecinas estaban a tres kilómetros de distancia, por lo que nadie pudo socorrer a las infortunadas criaturas y evitar su trágica muerte.