Miguel FloresCORRESPONSAL/[email protected]
El Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) autorizaron a la compañía Texaco reabrir su estación de servicio en Masaya, por cumplir con el 50 por ciento de la extracción de tres mil galones de gasolina derramados el año pasado.
Giovanni Carranza, Director del Control Ambiental del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) y miembro de la comisión ad-hoc, explicó que la extracción de la gasolina en el subsuelo se hizo a través de un método de inyección y extracción de vapores con un equipo que ha biodegradado la mitad de la gasolina derramada en un área de 900 metros cuadrados.
“Se controló la contaminación del subsuelo por medio de cuatro perforaciones de 15 metros de profundidad, extrayéndose los gases tratados y seguirán con el proceso, aún con la gasolinera en funciones”, destacó Carranza.
Hasta el momento se han extraído en vapor más de mil galones de gasolina súper y el resto se puede extraer entre seis meses y un año con una continua supervisión y fiscalización mensual.
Según Carranza, Texaco pudo invertir 150 mil dólares en el equipo de extracción. El derrame ocurrió en mayo del año pasado, después que un vehículo se estrelló en una de las bombas de combustible y ocasionó el problema.
MARENA AUTORIZÓ
Martín Cajina, delegado departamental del Marena, destacó que otorgaron el permiso con el aval de la comisión ad-hoc, y determinaron que el sistema de extracción de vapores es factible, que amerita reabrir la gasolinera, porque funciona con tuberías enterradas en el subsuelo.
“El permiso es condicionado, en cualquier momento que incumplan podemos volver a cerrarla, tienen que cumplir con parámetros permitidos de contaminantes, cuando digan que están en los grados permisibles se harán nuevos muestreos de suelos; además deben seguir funcionando el sistema y darle seguimiento, y presentar reportes trimestrales del proceso de remediación”, especificó Cajina.
Camilo Espinoza, socio de la cooperativa Julio Torres, administradora de la Texaco-Masaya, señaló que producto del derrame 25 personas perdieron su empleo con el cierre de la gasolinera, aunque estas personas volverán a trabajar en el lugar.
“Los 74 accionistas dejamos de percibir utilidades y no brindamos el servicio a la población, además con el derrame perdimos unos 200 mil córdobas y asumimos una deuda de 320 mil pesos que contrajimos con la Texaco al darnos crédito por una pipa de siete mil galones y lubricantes”, detalló.
