Francisco Jarquín [email protected]
Atrasados
A pesar que se citó para comenzar a las 9:00 a.m. el congreso extraordinario y ordinario de Feniba en el que también se eligiría el nuevo ejecutivo para los próximos cuatro años, arrancó a las 10:30 a.m., en el segundo piso del Estadio Nacional Denis Martínez.
Comenzado el congreso, los debates se tejieron sobre las irregularidades que argumentaban algunos federados, cometió el ejecutivo de Feniba, “escogiendo” a los votos de las federaciones de Jinotega y Matagalpa para el beneficio de la candidatura de Carlos García, violando los estatutos de esas elecciones.
Mercado
En el vaivén del debate de los dos bandos, los ánimos se caldearon al punto que García no concedió la palabra a Edgard Martínez porque no concebía el hecho que se siguiera discutiendo algo que no era parte de la agenda del congreso.
“No podemos discutir el cambio de estatutos de la agenda del congreso, sin antes solucionar estas irregularidades. Y no se le puede negar la palabra ni la voluntad al congreso que según los estatutos es la máxima autoridad, no ustedes que además que no tienen mayoría”, alegó Martínez, mientras Carlos hablaba en el otro micrófono para evitar la palabra de su rival.
Por orden de García y ejecución de René González, el audio fue interrumpido en un intento por callar a Martínez mientras se dirigía a los asambleístas.
El ambiente se tornó tenso, los federados se aglutinaron mientras discutían unos con otros en lo que parecía un mercado persa a punto de estallar. Incluso un narrador de radio ofendió a Martínez en un arrebato por respaldar a García del momento de tensión que se vivía en la sala.
Denuncias
La Asociación Nacional de Anotadores de Beisbol (Anabe), aseguró que de última hora Feniba eliminó los dos que había escogido para las elecciones, por el simple hecho que se dieron cuenta que darían su voto a Martínez para la presidencia de Feniba.
Arrancaron las candidaturas en medio de aplausos para Carlos García de un miembro del Comité Olímpico Nicaragüense, Roberto Espinoza, quien se suponía sólo estaba en calidad de observador del evento.