José Z. Valenzuela
Con la apoteósica e histórica marcha del 16 de junio los nicaragüenses demostramos que sí sabemos qué significa “democracia”. Por eso no se les debe olvidar a los diputados que ellos están ahí no por el dedo de un caudillo, no por una amistad con el “líder”, los tiene ahí el pueblo con sus votos.
Tal vez fue que se les olvidó a los políticos cuando se querían hacer notar y chineaban a niños chorreados en barrios donde nunca volvieron a entrar o cuando besaban y abrazaban a todo aquel elector que se les ponía enfrente o cuando pedían y rogaban al pueblo que votara por ellos.
Señores, si con esa demostración histórica de fuerza pacífica que el pueblo de Nicaragua les dio con una marcha que fue sin colores políticos, ni credos, ni diferencias sociales, ni étnicas, el pueblo literalmente se desbordó y demostró que está dispuesto a continuar luchando por la democracia, que no son ni nueve, ni noventa y tantos, ni cien diz que estudiantes los que van a despojar al pueblo de ese derecho, derecho que ha sido ganado con sangre de compatriotas en las tantas guerras que hemos librado los nicaragüenses con esa finalidad, así que señores padres de la Patria y autoridades civiles pongan sus barbas en remojo: o cambian o renuncian.
El pueblo que los eligió está dispuesto a tomar el poder que le corresponde y exigirles trabajar por la Patria y no por intereses mezquinos y particulares a los que ustedes se han entregado, recuerden que ustedes fueron electos con mucho menos votos de los que estaban en la marcha ese histórico 16 de junio, recuerden que el pueblo es sabio y (al parecer) conoce mejor que ustedes lo que es mejor para Nicaragua, pues a como lo decimos en buen nicaragüense “lo que está a la vista no necesita de anteojos”.
Así que señores diputados a trabajar por Nicaragua, por su pueblo, por sus comunidades, a defender y luchar por los intereses y las demandas del pueblo, de la Nación, pues ese es el trabajo que el pueblo les dio cuando los eligió.