- Al séptimo juego
Edgard Tijerino [email protected]
Los Pistons han triunfado 95-86 en un cierre vibrante, luego viven, están en pie de guerra y se ven amenazantes. Y los Spurs aunque no tiemblan ni están pálidos, sienten el incómodo escalofrío de verse empujados a un séptimo juego.
Qué momentos amigos, con el reloj aguijoneando piernas y pulmones, y al mismo tiempo golpeando cabezas y corazones. Ese freno a Manu Ginóbili, esa penetración de Chauncy Billups con remate de Rasheed Wallace, el robo de pelota del mismo Wallace faltando 1.25 minutos, y la doble falla de los Spurs en intentos debajo del cesto estando espoleados por la desesperación, graficaron un cierre tenso con la angustia cambiando de uniforme.
Imponerse por cinco puntos en cada uno de los dos últimos cuartos, permitió a los Pistons apretarles el cuello a los Spurs y estrangularlos, después de una primera mitad pareja en rechinar de dientes y cañoneo al cesto.
Richard Hamilton y Chauncey Billups con 23 y 21 puntos, y Tim Duncan y Manu Ginóbili, cada uno con 21, fueron los principales anotadores, en una batalla en la que Robert Horry se perdió de vista y Rasheed Wallace se transformó en protagonista de última hora.
El juego se inició con una falla de Richard Hamilton y un triple de Manu Ginóbili, y continuó con un cambio de metralla, que en cierto momento, se convirtió en duelo de tiradores de tres puntos, con dos escopetazos de Chaucey Billups y uno de Rashed Wallace por los Pistons, en tanto San Antonio respondía con uno de Brent Barry y otro de Bruce Bowen, haciendo bailar la pizarra 19-18 del lado de los Spurs, para desembocar en un empate a 23 puntos al finalizar el primer cuarto.
El “ojo por ojo” se mantuvo en el segundo cuarto ganado por los Spurs estrechamente 24-23, con dos libres efectivos de Nazr Mohamed, después que Antonio McDyess y Richard Hamilton fallaron uno cada uno en cuatro intentos por los Pistons.
En esta etapa, estando en desventaja por 30-25 y 35-29, los de San Antonio arremetieron con un buen despliegue de Ginóbili quien creció de 7 a 12 puntos, antes que Duncan, Parker y Horry, apretando sus gatillos, consiguieran ese leve desequilibrio por 47-46 en la mitad del recorrido.
Lo único que parecía seguro a esa altura, era la incertidumbre, como una prolongación de lo que se vivió en el quinto juego, extendido a tiempo extra.
Fue un buen momento para los Pistons que se impusieron 25-20 en el tercer cuarto y tomaron ventaja global de 4 puntos 71-67 apoyándose en el accionar de Billups y Hamilton, provocando preocupación en las tribunas.
