- “Mátenlo, mátenlo ya. No lo dejen correr mucho”, habría repetido el jefe del grupo
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Una testigo asegura que el hombre que murió la tarde del lunes en una disputa por tierras donde fue el ingenio Timal, fue asesinado a mansalva.
Blanca Azucena Padilla López, cónyuge de Juan Urbina, quien resultó lesionado en una de las piernas durante el violento incidente ocurrido en Tipitapa, relató a LA PRENSA que Pastor Rueda Toledo, de 42 años, fue asesinado por la espalda.
Rueda pertenecía a un grupo que está en posesión de 2,400 manzanas de tierra.
Otros testigos dijeron que el crimen pareció una ejecución, pero el jefe del Distrito Ocho de la Policía, subcomisionado Fernando Borge, prefirió esperar el informe preliminar del forense y el análisis pericial realizado en el lugar, para pronunciarse. Borge señaló que, por ejemplo, deberán tomar en cuenta la distancia de tiro.
La testigo asegura que a pocos pasos de la champa, el hombre señalado como líder del grupo de atacantes, un ex mayor del Ejército, fue quien le propinó el primer balazo a Rueda, a quien sacaron de su escondite y lo condujeron a unos 100 metros de distancia, entre balas disparadas a los pies. Después, dijo, le dispararon por la espalda, y quedó tendido bajo unos arbustos.
La mujer añadió que el cuerpo presentaba cuatro impactos de bala en la espalda.
“Yo lo miré, los otros empezaron a dispararle. ‘Mátenlo, mátenlo ya. No lo dejen correr mucho”, recordó Padilla que repetía el líder del grupo.
Ella es una de las principales testigos del crimen, refieren sus compañeros. Ayer, junto a otros dos testigos, Blas Granja Rivas y José Vindell, la mujer acudió al Distrito policial a reconocer al menos a 10 indagados como sospechosos.
El subcomisionado Borge se limitó a referir que realizan un trabajo de investigación sobre sospechosos y hasta que no tengan los elementos de convicción no ordenarán detenciones.
INVESTIGAN A MENCIONADOS
Padilla confió que al menos puede reconocer a las personas que lideraban el grupo que atacó la champa (una casa en horcones forrada de plástico), donde se encontraba el fallecido. El jefe de Tipitapa confirmó que investigan a las dos personas mencionadas por los testigos.
Padilla sostuvo que ese lunes junto a su cónyuge y sus dos pequeños hijos, de uno y cinco años, regresaban del centro de salud cuando el grupo de unas 60 personas que portaban armas de fuego les empezaron a disparar.
Bajo las balas, la familia corrió por el camino desolado, con intención de protegerse en la champa donde se encontraban sus otros compañeros. Pero éstos, al escuchar las detonaciones empezaron a dispersarse.
Únicamente quedaron Pastor Rueda, su mujer Flor de María Segura, con su hija de 10 años; Padilla, sus dos niños y Urbina. En un momento Rueda salió de la champa y buscó refugio en un pequeño matorral, pero los hombres que ya los tenían rodeados, lo encontraron.
La testigo afirma que los hombres condujeron a la víctima hacia la parte este del cuadrante 168, como han dividido sus lotes, en medio de los balazos que le hacían a los pies.
De lejos, Padilla se fijaba en lo que sucedía cerca de la champa y al observar cómo se derrumbaba el cuerpo de Rueda, gritó: “¡Doña Flor, mataron a don Pastor!” La mujer recuerda que en medio del llanto, Segura corrió hasta donde estaba el cuerpo tendido en la hierba verde, pero Rueda ya sólo pudo dirigirle una mirada agónica a su cónyuge, y se rindió a la muerte.
Urbina quiso huir aprovechando el desconcierto del momento, pero fue herido en una de las piernas. El hombre se encuentra internado en un hospital capitalino.
TEMEN NUEVOS INCIDENTES
El sector del crimen fue recorrido la mañana de ayer por unos 15 agentes policiales bajo el mando del jefe de Seguridad Pública, capitán Juan Valle Valle, quien visitó a los habitantes de unas 60 champas, para aconsejar la calma y que dejen todo en manos de las autoridades policiales.
Según vecinos, el temor de nuevos incidentes violentos es latente, debido a que las sospechas recaen entre grupos de desmovilizados de otro sector cercano al mismo ingenio.
La víctima pertenecía a un grupo integrado por desmovilizados, tanto del Ejército como de la ex Resistencia Nicaragüense y del ex Ministerio del Interior, que exigió el cumplimiento de viejos acuerdos de entrega de tierras, con un plantón por 11 meses en el Parque Guatemala. El Gobierno los envió a ese lugar con la promesa de que les entregarían los títulos, recordó Guadamuz.
Se estima que existen 40 grupos en más de 20 mil manzanas de terrenos que pertenecieron al ingenio Timal. La Policía se reunirá mañana con los representantes de 18 grupos, para instarlos a evitar la violencia.