Masculinidad

Rebeca Centeno “Para hacer grandes cosas, hay que ser tan superior como el amo al esclavo, el hombre a la mujer, el padre al hijo”, refiere Aristóteles en La Política. Con este pensamiento se instauran los sistemas desiguales y jerárquicos en términos de clase y de género, que alejaban de la ciudadanía, de la polis, […]

Rebeca Centeno

“Para hacer grandes cosas, hay que ser tan superior como el amo al esclavo, el hombre a la mujer, el padre al hijo”, refiere Aristóteles en La Política. Con este pensamiento se instauran los sistemas desiguales y jerárquicos en términos de clase y de género, que alejaban de la ciudadanía, de la polis, a los extranjeros (no griegos), a los no propietarios y a las mujeres.

En el caso del sistema de género, se trata de la construcción social —con gran arraigo actualmente— que otorga supremacía y poder al varón adulto, sobre las mujeres y niños(as).

La masculinidad o lo considerado “propio” de un hombre, está marcado por la superioridad, con serias consecuencias para el desarrollo humano, ya que parece que en el ámbito de la paternidad, en Nicaragua, la irresponsabilidad es consustancial a la manera de ser hombre.

Estudios realizados por el CASC-UCA, en Centroamérica, indican que la masculinidad dominante se constituye en el núcleo central para la irresponsabilidad paterna. Se trata de conductas masculinas con escasas o nulas sanciones legales o morales: el establecimiento de relaciones sexuales sin afecto, la tendencia a establecer múltiples parejas sexuales antes de formalizar la relación o durante ésta; el control de la sexualidad femenina, las agresiones sexuales contra las mujeres y niñas, y con ello, los embarazos no deseados.

Estrechamente asociada a la manera de ser hombre, es la forma en que se asumirá la paternidad. Es posible encontrar en las representaciones y conductas masculinas distintos perfiles de paternidad: un pensamiento de superioridad masculina a lo interno de la familia y con ello, un rol centrado en el aspecto económico y condicionado a la relación que tengan con la madre, con escaso involucramiento en la crianza y sin procurar afectos.

Así también, encontramos un tipo de masculinidad y paternidad, que alude al establecimiento de relaciones de mayor igualdad en la familia. Son aquellos hombres que no se restringen al papel de proveedor económico, procuran cariño, cuidados, y desempeñan un papel formador.

La niñez nicaragüense requiere de contar con padres y madres responsables, para ello se requiere de esfuerzos sociales que apunten a: cambios socioculturales en los temas de la sexualidad, procreación y paternidad, a la promoción de la equidad de género y el establecimiento del marco jurídico que garantice los derechos humanos de la niñez.

Docente e investigadora, Centro de Análisis Sociocultural, UCA.

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