Julio Ignacio Cardoze
Daniel Ortega es un hombre peligroso, alega respeto para una Constitución que él ha arrastrado por el fango una y mil veces. Pide que el Presidente respete una Constitución y unas reformas ilegítimas. Absolutamente ilegítimas, reformas arbitrarias y abusivas, reformas que no representan la voluntad ni la soberanía general.
En este mismo momento la única autoridad que representa legitimidad en Nicaragua es el Presidente de la República. Los otros poderes del Estado son usurpados. Lo que habla continuamente Daniel Ortega es demagogia para sus turbas. Busca confundir, busca enredar, busca desviar la atención a sus arbitrariedades.