LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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El saco parlamentario

Jorge Calderón Gutiérrez Hay sacos de todas las marcas: londinenses, franceses, italianos, neoyorquinos y hasta de los Mejores Trajes Gómez. El saco tiene a veces la forma de traje femenino y en los mejores estilos y las más variadas etiquetas: Christian Dior, Valentino, Coco Chanmel o Pierre Cardin, comprados ya en el extranjero, donde la […]

Jorge Calderón Gutiérrez

Hay sacos de todas las marcas: londinenses, franceses, italianos, neoyorquinos y hasta de los Mejores Trajes Gómez. El saco tiene a veces la forma de traje femenino y en los mejores estilos y las más variadas etiquetas: Christian Dior, Valentino, Coco Chanmel o Pierre Cardin, comprados ya en el extranjero, donde la Tina Lugo o en el centro comercial Managua.

El pueblo nicaragüense ve estos sacos en la Asamblea, Parlacen, en embajadas y consulados y en todos los poderes del Estado. Pero cuán cierto es el refrán de que el hábito no hace al monje y qué triste ver cómo el monje puede envilecer el hábito.

No es lo mismo la sotana raída de Azarías H. Pallais, refulgente en su humildad y grandeza como un sol, que la otra, de casimir inglés, cardenalicia, contaminada en la ambición del poder, fortuna y fama dentro del vil ámbito político. El pueblo nicaragüense ha comenzado a recelar del saco. Odia el saco. Ve un saco y vomita. Los políticos, con su política sucia, cochina y depravada han corrompido el saco.

Nadie se llame a engaño por una concentración de cien mil almas. Recordemos que somos dos millones de votantes. Primero, una Constituyente acorde con la voluntad del pueblo nicaragüense. Después, las elecciones. Es la hora de que el pueblo tome el timón de su propio destino, porque, definitivamente, el pueblo tiene temor del saco.

El pueblo quiere, primero, trabajo con salario digno, educación, salud, viviendas, jubilación, justicia e igualdad de oportunidades para todos. El tesoro público tiene capacidad de darle ese bienestar al pueblo pero los que levantan, corrigen y aprueban el Presupuesto General de la República, por el enorme aparato burocrático asentado en las espaldas populares, y los megasalarios que sin rubor se recetan, tienen a Nicaragua sumida en la miseria y viajando de proa al ostracismo.

Ha llegado la hora de reivindicar el saco. De cortar por la mitad o más el número de politicastros que desgobiernan Nicaragua e igual sus salarios. De suprimir sueldos y regalías de suplentes, el Parlacen y Corte Centroamericana de Justicia. Costa Rica y Honduras no las tienen. Sustituir embajadas y consulados por Encargados de Negocios. Eliminar asesores, ministerios superfluos. Pensiones y jubilaciones astronómicas. Vamos a una Constituyente y después a elecciones.

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