LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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El Libro de los Valores

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El Libro de los Valores





A partir de hoy el Diario LA PRENSA comienza a distribuir gratuitamente entre sus lectores, el Libro de los Valores, que les será entregado en fascículos con las ediciones de los lunes, miércoles y viernes. Se trata de un proyecto excepcional de LA PRENSA , patrocinado por las empresas privadas de gran presencia y prestigio que son: Café Soluble de Nicaragua, Petronic, Enitel-Aló y Canal 2 de Televisión, proyecto que sin duda tiene una enorme significación para la sociedad nicaragüense.

En realidad, la excepcional importancia que tiene la divulgación de estos valores (paz, tolerancia, solidaridad, agradecimiento, amistad, prudencia, responsabilidad, bondad, humildad, trabajo, perseverancia, fortaleza, justicia, libertad, respeto, honestidad, lealtad, generosidad y frases de valor), se deriva de la angustiosa carencia de valores que sufre actualmente la sociedad nicaragüense; y, por lo consiguiente, de la imperiosa necesidad de impulsar un esfuerzo de gran magnitud para llenar ese vacío.

No es preciso referirnos en esta ocasión a las causas directas e inmediatas del resquebrajamiento o la desaparición de los valores en Nicaragua. Basta señalar que la crisis de valores es un problema de dimensión internacional, pero que en Nicaragua, por las vicisitudes de su proceso histórico-político a lo largo de los últimos tiempos, el problema es mucho más grave que en otros países.

No obstante lo más importante es hacer el esfuerzo que sea necesario, con el fin de llenar ese vacío. Y en este esfuerzo es que se están comprometiendo el Diario LA PRENSA y las otras empresas privadas antes mencionadas.

Por otro lado, el problema de la falta o debilitamiento de valores en Nicaragua, no afecta únicamente a la esfera política. En realidad, el impacto de la política sin principios ni valores, o contraria a éstos, que se practica actualmente en el país, ha sido muy fuerte y desastroso en la justicia, en la cultura, en la economía y, en fin, en todos los aspectos de la vida en general de los nicaragüenses. Pero el mal va más allá de la política y de las instituciones formales. Impregna a todas las células de la sociedad nicaragüense, afecta a los núcleos familiares, aflige a los padres y madres de familia, distorsiona la mentalidad y desvía la conducta de niños y adolescentes, atenta contra el futuro de la juventud, etc. Vivimos en una época en la que hay mucha libertad para los niños y jóvenes, y al mismo tiempo demasiada permisividad de los padres de familia, tutores y autoridades de la sociedad y el Estado. Se han debilitado de manera muy grave y peligrosa los mecanismos de formación moral en los hogares, la familia y la sociedad, así como las instituciones sociales y estatales de protección espiritual y desarrollo cultural.

Estamos claros de que no se puede aspirar a vivir en una sociedad en la que sólo haya valores y no existan antivalores. Como dice Giovanni Sartori, “la vida es humana (precisamente) porque está definida por los valores que perseguimos y los desvalores que rechazamos”. Esto quiere decir que los seres humanos viven en una situación de libre albedrío en la que deben escoger entre el bien y el mal.

Sin embargo, para escoger, las personas necesitan tener información, tienen que saber que andar por el camino correcto enriquece la vida espiritual, y aun la material; y que, en cambio, la existencia humana se vuelve miserable cuando se opta por caminar sobre la ruta del mal.

De manera que para escoger con conciencia de lo que se hace, entre lo uno y lo otro, las personas deben conocer también los instrumentos intelectuales, éticos y religiosos; es decir, los valores , que son como lámparas que alumbran en el andar por una vida llena de dificultades, sembrada de obstáculos, plagada de amenazas, abundante en desafíos y tentaciones.

“Las virtudes morales se desarrollan con el hábito… no las poseemos por naturaleza, ni a despecho de la naturaleza…”, sentenció el gran filósofo y moralista griego de la antigüedad, Aristóteles, según se cita en uno de los fascículos del Libro de los Valores. Pero sin duda que para hacer de las virtudes morales un hábito, hace falta que cada persona los pueda identificar, que reciba educación sobre ellos, que tenga la oportunidad de asimilarlos, para lo cual es imprescindible una lectura como el maravilloso Libro de los Valores que ahora estamos poniendo en manos de ustedes, nuestros lectores.

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