- Pertenecían a una banda de delincuentes infiltrados
Edgar CalderónAFP
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Asesinada por policías guatemaltecos
| Pertenecían a una banda de delincuentes infiltrados |
Edgar Calderón
AFP
GUATEMALA.- Organizaciones sociales de Guatemala expresaron su preocupación por la vinculación entre policías y el crimen organizado, tras la captura de tres agentes que allanaron una vivienda donde robaron y asesinaron a una nicaragüense, la propietaria del inmueble.
El director de la Policía Nacional Civil (PNC), Edwin Sperisen, lamentó el hecho y la muerte de la nicaragüense Sandra Hernández a “manos de estos delincuentes que están trabajando dentro de la institución”.
El pasado sábado cuatro agentes, dos en motocicleta, llegaron a una vivienda, al norte de la capital, con una orden de allanamiento falsa, tras ingresar registraron el inmueble, de donde se llevaron US$2,000 y joyas valoradas en 6,650 dólares.
La familia, al percatarse del robo, enfrentó a los agentes, uno de los cuales disparó, asesinando a Hernández. Los policías fueron perseguidos y capturados a escasos metros por otros agentes que llegaron a auxiliar a los afectados.
Sperisen afirmó que ya identificaron a otros cuatro elementos que están involucrados, por lo que pedirán orden de captura tras reconocer que dentro de la entidad trabajan varias bandas delictivas, una de las cuales fue desarticulada en febrero pasado.
‘”Desgraciadamente todos estamos claros, no hay ningún secreto ni lo hemos ocultado, hay malos elementos dentro de la institución. Hay 22,000 policías de los cuales hay bandas de criminales, pero no son la mayoría sino la minoría’”, puntualizó.
“La participación de delincuentes en el interior de la Policía es un claro ejemplo de la descomposición social que vive el país”, declaró a la AFP el director del humanitario Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), Mario Polanco.
‘”La población ahora siente que está más vulnerable porque antes sentía alguna tranquilidad, ya que al margen del hecho delictivo se hacían presentes miembros de las fuerzas de seguridad, pero ahora son ellos los delincuentes y tienen a la población de rodillas”, afirmó.
Por su parte, el presidente Oscar Berger en improvisada rueda de prensa indicó que unos 1,000 agentes han sido dados de baja desde el año pasado como parte de un proceso de depuración.
La vocera del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), Andrea Barrios, dijo a la AFP que lo más grave del hecho es la impunidad que existe cuando se trata de agentes de la seguridad.
‘”Es lamentable lo ocurrido, pero nosotros queremos ir más allá porque definitivamente atrás de estos agentes hay otras personas, nosotros exigimos al gobierno hacer una investigación para encontrar cuáles son los vínculos con el crimen organizado”, comentó.
Las fuerzas de seguridad se han visto involucradas en varios hechos delictivos. El 4 de mayo del 2004, después de una balacera fueron capturados varios secuestradores, quienes resultaron ser agentes de la PNC, entre ellos el subcomisario Rudy Girón.
Antes, en el 2003, fue descubierto el robo de 1,500 kilos de cocaína en las bodegas de la Policía Antidrogas, por lo que el entonces presidente Alfonso Portillo (2000-2004) disolvió esa unidad y creó una nueva, la cual también fue acusada por el robo de otros siete kilos de esa droga.