Karen Rappaccioli
El tratado de libre comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta) es nuestra oportunidad para despegar de los cimientos en comercialización; pero es imperante contar con el apoyo, no sólo del Gobierno (el cual tiene más que una obligación un compromiso honorable en asistir a los pequeños/medianos productores) si no de la sociedad civil (la cual somos todos) para fomentar programas de capacitación y préstamos blandos, todos ellos con el fin de impulsar la comercialización internacional.
Quisiera darles un pequeño ejemplo: recientemente en mi visita a Nicaragua pude observar productos nicaragüenses más caros y con menos calidad que los fabricados en el exterior (incluyendo Estados Unidos). O sea que estos productos de todas maneras saldrían del mercado debido a su poca demanda, con o sin DR-Cafta.
Ésta es nuestra realidad, si los sistemas de comercialización de productos se hubieran establecido realmente para asistir a los más desprotegidos tuviéramos los resultados, habría menos pobreza. ¡Pero todos sabemos que no ha sido así! Sólo miremos a nuestro alrededor.
Todos los fondos que han sido asignados recientemente para impulsar este tratado deben de ser usados con sabiduría. Hay que impedir que sea mal representado su uso, que los fondos realmente sean conducidos por los sectores por lo cual fueron creados y que son los que efectivamente los necesitan.
No a las prebendas ni favoritismos. Recordemos que tenemos la obligación moral de reactivar económicamente nuestro pueblo, para que de una vez por todas florezca la paz y justicia social para todos.
Mi pregunta al grupo sectorial político que no quiere aprobar el DR-Cafta es: ¿Por qué no dejan que el pueblo se supere, no es acaso ésa la razón fundamental de servir a la comunidad: El bien común?
Pues bien, éste es el momento de demostrarlo, señores diputados ustedes están para asistir y velar por las necesidades de la mayoría ¿o es qué en este momento no lo perciben así?
En el caso hipotético de que no se aprobase el tratado, el resto de los países en que fue ya aprobado tendría una ventaja sobre nuestros productos por lo cual disminuiría grandemente nuestra competitividad comercial con dichos países, sin mencionar con el resto del mundo. Nos aislaríamos.
Sí al DR-Cafta para el bienestar de toda la mayoría, sí a la capacitación, sí al trabajo, al progreso y a la paz social, recordemos que en esta vida efímera son nuestras fructuosas obras las que realmente perdurarán en la existencia del universo.
La autora es presidenta de la Alianza de Arte y Comercio en Estados Unidos.
