- Logran eliminar protuberancias en capa aislante, pero surge un nuevo problema
AFP
HOUSTON, EE.UU.- El astronauta Stephen Robinson, atado al brazo robot de la Estación Espacial Internacional (ISS), consiguió quitar este miércoles los dos trozos del relleno que sobresalían de la capa aislante en el vientre del Discovery, una inédita misión de reparación en órbita que elimina uno de los factores de inquietud para su regreso a Tierra, previsto para el 8 de agosto.
Sin embargo ahora la NASA habla de otro problema: dice que está evaluando qué hacer con un sector de la capa aislante bajo la cabina del Discovery, dañado al ser golpeado por trozos de material desprendido durante el despegue.
“Si lo que vemos en los análisis que realizamos ahora no nos gusta, tendremos tiempo de salir de nuevo al espacio y hacer algo”, dijo el director de vuelos Paul Hill, en el Centro Espacial de Houston, Texas (sur). En ese caso el astronauta Robinson tendría que salir nuevamente el viernes.
Robinson —atado de un pie a la punta del brazo robot, el Canadarm 2 de 20 metros, operado por el copiloto James Kelly— eliminó este miércoles sin problemas y con su mano los dos trozos de junta que sobresalían entre las placas aislantes del Discovery.
A 350 kilómetros de la Tierra sobre la región de Massachussetts (noreste de EE.UU.), Robinson retiró la primera protuberancia a las 07H45 hora de Nicaragua. Luego fue desplazado hacia la segunda protuberancia, la que quitó a los diez minutos después, cuando estaba sobre la costa de Francia.
“Las estoy guardando en mi bolsa”, dijo Robinson —acompañado en su salida por el japonés Soichi Noguchi— tras mostrar triunfalmente el material retirado a las cámaras que seguían la operación.
“No queda nada”, dijo, en referencia a una de las dos protuberancias de 2.5 cm que acababa de retirar. Si el material se hubiera resistido, Robinson habría tenido que sacarlo usando pinzas y una pequeña sierra.
“Muchachos, hicieron un gran trabajo”, les dijo el controlador de la NASA en Tierra mientras Robinson volvía de su salida.
Los técnicos de la NASA se sintieron muy aliviados con el resultado de la operación. “Cuando sacó el primer trozo de junta me sentí muy aliviada. Y cuando sacó el segundo fue un alivio increíble”, admitió Paul Hill.
La reparación resultó finalmente más fácil de lo previsto: Robinson había dicho el martes que sería algo muy “delicado”, mientras que otro tripulante dijo que la tripulación había tenido “dudas” al evaluar qué hacer.
Las protuberancias tuvieron en vilo a decenas de ingenieros de la NASA por el temor de que provocaran un recalentamiento del transbordador Discovery durante su reingreso a la atmósfera a más de 20,000 km/h.
La cara externa de la nave puede alcanzar temperaturas de hasta 1, 370º C durante su regreso a la atmósfera. El vientre del fuselaje debe ser perfectamente liso, para evitar mayor rozamiento que a su vez provoca que la temperatura aumente.
Un problema de calentamiento le ocurrió al transbordador Columbia, que se desintegró durante su reingreso a la atmósfera terrestre el 1 de febrero del 2003 con sus siete tripulantes a bordo.
La NASA dijo que el accidente ocurrió debido a una fisura en el escudo aislante del Columbia, causada por el golpe de un pedazo de espuma que se había desprendido durante el lanzamiento.
El Discovery es el primer transbordador que vuelve a volar desde esa tragedia. Pero gran cantidad de material cayó de su tanque externo de combustible durante su despegue, el 26 de julio. Por eso expertos de la NASA analizan la cara exterior de la nave en busca de daños como el que habría provocado la destrucción del Columbia.
El transbordador Discovery debería partir de la Estación Internacional Experimental (ISS) el sábado, para aterrizar el lunes 8 de agosto.
LA ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL
La Estación Espacial Internacional (ISS), a la que el jueves llegó el Discovery con sus siete tripulantes, comenzó a ser ensamblada en órbita en 1998, y para que sea definitivamente terminada depende de la complicada reanudación de los vuelos de transbordador estadounidenses.
Desde el inicio de la construcción, los transbordadores —suerte de camiones del espacio capaces de poner en órbita una carga de más de 100 toneladas— efectuaron 17 misiones (incluyendo la del jueves pasado) para el ensamblaje y mantenimiento de la ISS y el transporte de astronautas que iban a residir allí.
A eso hay que sumar 30 vuelos efectuados por Rusia: tres para transportar módulos que componen la ISS, 10 con la nave Soyuz para transportar tripulación y 17 vuelos de abastecimiento no tripulados.
Los astronautas también realizaron 58 salidas al espacio para ensamblar y mantener la ISS, totalizando más de 348 horas.
La estación estaba a medio terminar cuando ocurrió la catástrofe del Columbia el 1 de febrero del 2003, tras la cual la NASA suspendió su programa de lanzamientos.
LAS SOYUZ AL RESCATE
Sin los transbordadores, la tripulación de la ISS ha dependido de la cápsula rusa no tripulada Progress para su abastecimiento de alimentos, agua y piezas de repuesto. Desde el accidente del Columbia y hasta el actual viaje del Discovery, el transporte de astronautas a la ISS recayó en los vehículos espaciales rusos Soyuz, único medio restante.
El Astronauta Steve Robinson logró cortar los salientes del relleno de la capa térmica aislante del Discovery en una operación en órbita, a 385 km de la Tierra.
