Julia RíosAFP
BLUEFIELDS.- El narcotráfico se está apoderando de ciudades y comunidades de la región Caribe de Nicaragua, lo que se refleja en su resurgimiento económico y cambios en las costumbres y estilo de vida de los pobladores del lugar.
La apacible ciudad de Bluefields, a orillas de la bahía del mismo nombre, en menos de cinco años se ha transformado en un centro de florecientes negocios y lujosas residencias con dinero que nadie sabe de dónde ha salido.
En las calles que conforman el área céntrica de la ciudad se nota una febril actividad, lo que contrasta con las estadísticas oficiales de desocupación estimadas entre el 70 por ciento y un 80 por ciento en la pobreza.
“Hay mucho movimiento de plata en Bluefields (…) en períodos de recesión los comerciantes se preocupan porque advierten que no ha llegado droga”, comentó a la AFP el subcomisionado Erick Delgadillo, de la delegación de la Policía Nacional. La principal actividad en esta región del Caribe es la pesca, pero ahora “salen a pescar droga” que los narcotraficantes dejan abandonada en las costas y pueden encontrar un paquete de 20 kilos de cocaína que pueden vender a US$7,000 por kilo.
“La droga es una inyección económica violentísima, puede hacer rico a alguien de un día para otro, encontrar un paquete grande puede hacer millonario a cualquiera”, sostiene Delgadillo.
El dirigente sandinista Víctor Suárez estimó que cerca de un 40 por ciento de la economía de la región tiene que ver con la influencia de la droga. “Servimos de trampolín para el trasiego de la droga”. Un campesino por llevar un kilo de cocaína a través de esas montañas recibe el equivalente a 300 dólares, indica Suárez.
“De la noche a la mañana surgen casas costosas y progreso de alguna gente que se sabe no tienen una actividad que les dé tanta ganancia”, señaló el activista.
RUTA
En esta zona “hay trasiego, venta, consumo de droga y lavado (de dinero); hay de todo. Así como vamos toda la ciudad va a ser un cártel”, se quejó Suárez sin dejar de culpar al Gobierno por el abandono hacia esa región del país.
Las características geográficas de la región con vastas áreas montañosas, comunidades alejadas y escasamente pobladas donde los únicos medios de comunicación son acuáticos y aéreos la hacen vulnerable al accionar del narcotráfico, según Delgadillo.
La actividad del narcotráfico en la región “es un problema enorme, gigante por la cercanía de Bluefields a (la isla) de San Andrés y de Colombia y éste es un paso obligado para ellos en su ruta hacia el norte”, acotó Delgadillo.
Nicaragua “no es un mercado de interés del narcotráfico, sólo somos un tramo y una ruta en su destino hacia Estados Unidos”, añadió. La misma pobreza de la gente ha permitido que el narcotráfico vaya permeabilizando el tejido social de la región, expuso.
SICARIATO
“Hay gente ligada a redes de abastecimiento de combustible, facilitadores de lugares donde almacenar la droga y los narcotraficantes en vez de pagarles con dinero les pagan con droga”, indicó el funcionario. Esa modalidad de operar hace que “haya mucha droga circulando (…), hay más accesibilidad a la droga, más oferta y también crimen. Ya hay manifestaciones de sicariato” entre las mismas personas metidas a ese negocio ilícito, observó Delgadillo.
La ciudad de Bluefields fue estremecida hace un año por el asesinato atroz de cuatro agentes de la Policía, dentro de las oficinas de la delegación policial. El caso aún no ha sido esclarecido y existen presunciones de que fue una acción del narcotráfico.
