Héctor Danilo Montenegro Escoto
Es común observar en las calles de nuestra capital una gran cantidad de equinos que circulan acarreando productos de todo tipo. Pero ni sus dueños, ni la Alcaldía, ni el Minsa, ni la Policía, ni la organización que defiende a los animales se preocupan porque a estos cuadrúpedos les den un trato adecuado. Estos animales deberían tener un certificado de salud, donde se observe el tipo de alimentación, vacunas y vitaminas que deberían recibir; así como el peso, edad y talla para que en base a ello se considere la cantidad de carga que pueden halar.
Éste debe ser función de estas instituciones. Inclusive los carretones tienen que estar matriculados y portar una placa; así como pagar un impuesto de rodamiento; porque un dueño de carretón gana casi lo mismo que un taxista, porque no paga combustibles, repuestos ni otros aditivos que lleva un carro. Además ocupan un carril igual al de un carro, provocan accidentes igual que un automotor y por último contaminan las calles porque dejan las heces fecales por los lugares donde transitan.
Ocotal, Nueva Segovia