Octavio H. Morales
Ahora es al tratado DR-Cafta al que le teme el comandante Ortega. Acusa a los yankees de querer apoderarse de la escuálida y pobre economía nicaragüense de la que es el único responsable. La verdad es que el señor comandante a los yankees que debe temer es a los de Nueva York, y éstos no son un partido político sino un equipo deportivo, de beisbol.
Si tanto temor tiene Ortega por este tratado, ¿por qué entonces cuando usurpó el poder en Nicaragua con la bendición del presidente Carter (otro yankee), no cerró de una vez por todas las controversiales plantas de la Zona Franca? Pues porque eran fuente de enriquecimiento para usted, sus ministros, familiares y demás allegados. Y después del saqueo entonces sí abogó por el cierre de ese centro.
Ahora pretende vender la idea de que este tratado es una amenaza al pueblo. ¿Qué mayor amenaza para el país que la que representan Ortega y sus compadres? ¿Acaso piensa que el pueblo ya olvidó los años de oscurantismo? Todavía están frescas las vociferaciones en las Naciones Unidas en Nueva York; mientras doña Chayo se paseaba muy elegante en la Quinta Avenida de Nueva York gastando dólares gringos en la tierra de los yankees.
Pero eso, comandante Daniel, no volverá a suceder, pues otra vez el pueblo dirá: “no pasará”. Puede ser que tengamos errores, pero esos errores son democráticos, y las democracias se perfeccionan con los errores del pasado.
Toronto, Canadá